Estrenamos Tumblr
Gonzalo Fernández 7.10.10
Hace ya tiempo que me viene rondando en la cabeza pasar Superdémodé de Blogger a Tumblr, pero al final he decidido abrir un Tumblr y mantener el blog al mismo tiempo. Tumblr es más cómodo y rápido a la hora de publicar y en él caben tanto entradas con bastante texto, como simples recomendaciones o ideas, fotos, vídeos, etc. Y, para qué negarlo, con el tiempo me he ido cansando de tener que escribir un texto lo suficientemente amplio y trabajado como para que quedase medianamente bien en el blog. Puede que de vez en cuando me apetezca escribir largo y tendido sobre algún tema, pero al fin y al cabo, recomendar una peli o un disco, enlazar un vídeo o publicar una foto sobre algún invento curioso o algún diseño divertido, es algo directo e intuitivo, que se ha de hacer al momento y sin enrollarse demasiado, porque si no al final no se hace nunca.

¿Que por qué no cierro el blog? Primero porque no hay ninguna herramienta que funcione lo bastante bien como para migrar todas las entradas a Tumblr; segundo, porque no lo he hablado con Eric y sé que no es muy partidario de Tumblr; y tercero, porque como bien marca nuestro manifiesto, soy un incoherente y puede que me cague en mis propias palabras algún día y vuelva a Blogger despotricando de Tumblr.

Pues eso, que ya tenemos Tumblr.
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Hard Candy · David Slade
Eric 21.9.10
Supe de esta película buscando cosas sobre Madonna hace bastante tiempo... Luego ya me la recomendaron y leí por ahí que era una peli de miedo genial. Bueno, veámosla a ver qué tal. Así de primeras puedo decirte que no sale Madonna y que más que miedo yo diría... desasosiego.

Por recordar, me recuerda bastante a Haneke: te genera una sensación bastante incómoda. Claro, que en este caso, todas esas sensaciones desagradables tienen un por qué más específico. Y es que el director sabe muy bien como hacerlo para que dudes de quien es el malo y te identifiques con quien no toca.

Luego ya, a nivel visual, debo señalar que realmente está muy bien hecha. La imagen está muy estudiada tanto a nivel color como composición. Y muy buen trabajo de jugar con los enfoques, por cierto.

Interesante es muy interesante. Otra cosa es que, aun no teniendo nada que ver con el gore, te deja el cuerpo bastante revuelto.
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Two Door Cinema Club · Tourist history
Gonzalo Fernández 18.9.10
Two door cinema club podría haber sido otra banda punk-funk más, de esas que me cansan tanto y que a las dos escuchas las dejo para no hacerles caso nunca más. De hecho, al escuchar su single I can talk mi reacción fue exactamente esa, pero por suerte en Tourist history juegan con otras bazas.

La primera es que la voz del cantante es relativamente similar a la de Ben Gibbard. La segunda, consecuencia de la primera, es que, inconsciente o intencionadamente, se han aproximado al campo de la indietrónica en Do you want it all? y Eat that up, it's good for you, sonando un poco a The postal service. Y la tercera es que han sabido darle al punk-funk un poco de frescura, en Cigarrettes in the theater, Undercover Martyn, Something good can work o You are not stubborn, recordando por momentos a grupos como Phoenix o Vampire Weekend.


Con todo esto, el disco termina resultando fresco, accesible e interesante. Habrá que tenerles en cuenta para ver por dónde tiran en el futuro.

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Phillip Morris, ¡te quiero! · Glenn Ficarra y John Requa
Gonzalo Fernández 17.9.10
Que a estas alturas de la vida una película encuentre tantas trabas para estrenarse por su temática gay es sorprendente, aunque hay que reconocer que en el fondo tanta polémica le ha venido muy bien para publicitarse. Y el caso es que viendo el trailer español, del tema gay no sale absolutamente nada y se ha enfocado todo como una comedia más de Jim Carrey, de las del peor Jim Carrey.

Basada en hechos reales, nos cuentan la vida y miserias de Steven Russell, un timador nato que acaba en la cárcel y allí conoce a Philip Morris (Ewan McGregor), del cual se enamora perdidamente y con el que inicia una bonita y descabellada historia de amor.

Al final, lo único que tira de esta película es ver como quedan de pareja Jim Carrey e Ewan McGregor y el resultado no es tan desolador como pudiera parecer a priori. Jim Carrey no se pasa de histriónico y le da el toque justo que requiere el personaje, Ewan McGregor está adorable haciendo de gay apocado y con una pluma contenida y la historia con sus ires, venires y giros te mantiene atento durante todo el metraje. Pero tampoco voy a engañarme, que la sensación final fuera mejor que las expectativas no hace que la película sea algo para recordar. Se deja ver, sí, pero nada más.
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Klaus & Kinski · Tierra, trágalos
Gonzalo Fernández 16.9.10
Ni maldición del segundo disco ni nada de nada. El segundo disco de Klaus & Kinski es perfecto.

Se quitan los complejos (si es que los tenían) de encima y entregan de nuevo un disco largo de 15 temas donde junto a su guitarreo noise característico (Ya estaba así cuando llegué, Ley y moral) meten de todo: un pasodoble (El rey del mambo y la reina de Saba), una bossanova (Deja el odio para después de comer) y teclados a cascoporro (Brilla como una estrella, Forma sentido y realidad, Eres un sinvergüenza, Luego vendrán los madremías). Hasta se atreven con el funky (Sobria y serena) y no faltan sus temas más folk (Mamá no quiero ir al trabajo, Carne de Bakunin) y sus temas lentos y etéreos que dejan para el final (Los niños muertos y la decadencia política, El fin del mundo, Desidio y el bonus track Dar cera pulir cera).

Han convertido el eclecticismo en su sello de identidad y lo sorprendente es que de nuevo, ante tanta amalgama de estilos, el disco resulta absolutamente coherente y compacto, incluso más que su primer trabajo. En la variedad está el gusto, dicen.

Mención aparte merecen las letras, donde vuelven a hacer gala de su mala leche característica y su buen hacer para ser cafres sin caer en el ridículo. Podría nombrar alguna, pero es que todas tienen algo. Me encanta este grupo, al completo, música, letras y ellos en sí, su actitud, su torpeza, su timidez, la voz de Marina, lo bien que toca Alejandro y lo muchísimo que han mejorado su directo. ¿Disco del año? Seguramente.

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Scissor Sisters · Night work
Gonzalo Fernández 15.9.10
Uno de los discos que más he escuchado este verano ha sido la tercera entrega de los Scissor Sisters. Y eso que al principio el single, Fire with fire, me dejó bastante frío, aunque con las escuchas ha ido creciendo (un grower lo llaman), y el resto de canciones del disco son realmente buenas.

Está claro que ya no tienen el encanto del primer disco, pero por suerte han dejado de lado esa faceta cabaretera que sacaron en su segundo álbum. En Night work vuelven a lo que mejor saben hacer, pop, glam y música bailable, sin concesiones para baladas y sabiendo renovarse para sorprender, pero sin alejarse demasiado de ellos mismos.

La verdad es que el disco me ha sorprendido bastante. Tiene temas como Night work, Whole new way o Any which way que podrían caber en sus anteriores trabajos y pincha en otros temas como Skin tight, Sex and violence y Night life que son más convencionales. Pero por otro lado, jamás hubiera imaginado un single como Fire with fire. Tampoco hubiera pensado que Jake se pondría a jugar con sus registros vocales para entregar las voces graves de Harder you get, un tema sucio y guitarrero que junto al glam-rock de Running out me parece de los mejores temas del disco. Something like this podría ser perfectamente un tema de Fischerspooner y Skin this cat uno de Goldfrapp. Y para terminar, jamás hubiera pensado que harían un tema tan trance como Invisible light, con un subidón con discurso incluído que recuerda a partes iguales al Thriller de Michael Jackson y al Insomnia de Faithless.

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Arcade Fire · The suburbs
Gonzalo Fernández 9.9.10
La verdad es que he tenido que dedicarle unas cuantas escuchas a este disco para poder diseccionarlo y disfrutarlo. Los canadienses no pecan de modestos precisamente y han entregado un disco de 16 cortes (15 + 1 reprise) que en las primeras escuchas se hace largo y denso.

Musicalmente es mucho más reposado y menos barroco que los dos anteriores, estructural y líricamente es uno de esos discos conceptuales de los que se hacen pocos hoy en día. Dividido en dos actos de 8 canciones, abriendo con The Suburbs y cerrando simétricamente con un reprise del mismo tema, cada acto acaba con una pareja de temas enlazados por título y letra, ambas parejas con un tema tranquilo y otro tema más movido y electrónico. En resumen, que la estructura del disco y el orden de las canciones están bastante premeditados.

El disco podría ser perfectamente la banda sonora de una película que hablara de los barrios residenciales de las afueras de las ciudades, temática que se repite a lo largo del álbum, incluso con versos de algunas canciones sobre los que se construyen otras.

Hasta aquí todo suena muy bien, pero lo cierto es que al final un disco son sus canciones, y este disco tiene un gran bache del sexto al décimo corte. Ni la sprintingniana City with no children, ni el tema doble Half light I y Half light II (No celebration), con una clara influencia de U2, ni la garagera Month of may me convencen demasiado, precisamente porque las influencias son demasiado obvias y los temas quedan bastante anodinos.

Por suerte, los primeros 5 temas son perfectos. The suburbs y Ready to start se complementan a la perfección para abrir el disco, Modern man tiene un ritmo roto bastante atrayente, y en Rococo y Empty room se dejan llevar por su lado más barroco y orquestal, siendo los temas con los que más se acercan al sonido de sus anteriores trabajos.

Ya en el segundo acto, Suburbian war, que surge de un verso de The Suburbs, es uno de sus crescendos épicos que se mantiene a pesar de estar rodeada de los peores temas del disco, y pasada Month of may, llega un trío de temas realmente especial; la calmada Wasted hours, con una letra simplemente preciosa (wasted hours before we knew where to go and what to do, wasted hours that you made new and turned into a life that we could live); la peculiar Deep Blue, sobre el ordenador que ganó al ajedrez a Kaspárov; y We used to wait, tremenda sin más.

Después ya sólo queda la gloriosa pareja de Sprawl (Flatland) y Sprawl II (Mountains beyond mountains), dos puntos de vista sobre un mismo tema y en el que tras una primera parte deprimente y desoladora, viene una verdadera explosión electropop, algo así como un Arcade Fire meets Kids de MGMT. Y el cierre con el reprise decadente y melancólico de The Suburbs (continued) sentenciando que "if I could have it back, all the time that we wasted, I'd only waste it again, if I could have it back, you know i'd love to waste it again, wasted again and again, and again...", que te invita a poner el disco de nuevo desde el principio y seguir perdiendo horas y horas escuchándolo.

Al final, el disco acaba siendo más accesible de lo que parece en un principio y he de reconocer que los temas que me parecen más flojos tampoco son tan horrorosos como para aburrirme, es más, supongo que a muchos les encantarán. Por desgracia para mí no llega a ser un disco redondo, aunque sí muy interesante.
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Superdémodé #1009 · Vuelta al cole
Gonzalo Fernández 1.9.10


Superdémodé #1009

¿Qué tal las vacaciones? ¿Bien? Por aquí han venido de maravilla. Muchos festivales de música, muchos conciertos, muchos días en la playa con el iPod, muchas películas de Woody Allen en el ciclo que le ha dedicado la Filmoteca d'estiu de Valencia, y en general, mucho relax para recargar las pilas y retomar el blog después de un junio estresante y un julio y agosto viviendo el día a día.

A partir de hoy esto vuelve a la normalidad. Ya se sabe, septiembre es el mes de retomar proyectos y quitarse la pereza de encima, que después de una larga temporada de tirar la toalla, aquí y en la arena, es momento de poner en orden las ideas que han ido surgiendo este verano y darles forma.

¿La temática para este número? Ninguna, de ahí el interrogante. Discos, pelis, diseño... vamos, lo de siempre.
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Lori Meyers · Cuando el destino nos alcance
Gonzalo Fernández 7.6.10
Desde que empezó a sonar el sencillo Mi realidad del nuevo disco de Lori Meyers, me temí lo peor. Ya en Cronolánea empezaron a bajar el listón, y aunque en su día no me disgustó, con el tiempo ha ido cayendo en el olvido.

Para este nuevo disco han decidido cambiar un poco de sonido y se han decantado por incorporar teclados y sintetizadores en algunos temas, acercándose a The Killers. El resultado es un horror que sólo se salva en ¿Aha han vuelto?, porque Mi realidad es descafeinada a más no poder y Religión y Nuevos tiempos dan vergüenza directamente.

Del resto de temas que no tiran hacia ese nuevo sonido, pocas se salvan. Corazón elocuente, Rumba en atmósfera cero y Explícame (ésta cantada por Alejandro), como mucho, aunque no son más que pop español muy manido, buenas como relleno, pero no como temas de los que deba depender un disco.

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Primavera Sound 2010 · Sábado. De noche todos los osos son pardos
Gonzalo Fernández 2.6.10
El sábado de nuevo se alargó la llegada, aunque en la franja de las 17:00 ni Bigott, ni Lidia Damunt (por mucho que tocase con Hidrogenesse), ni Dinero, ni Wicked Wanda, ni Ornamento y Delito me apasionaban tanto como para madrugar. La peli de Animal Collective igual estuvo curiosa, aunque ni su música me atrae, ni el horario acompañaba. Y me perdí a Tórtel, recomendadísimos por una amiga, aunque seguro que vuelven tarde o temprano por Valencia.

En la franja de las 18:00 tocaban The Psychic Paramount en el ATP, que por lo poco que he escuchado en su MySpace, son demasiado ruidosos para mi; los miniconciertos en el Salón MySpace 43 de Kana Kapila y Le Pianc tampoco me llamaban mucho; Trigger, en el Adidas, hacen un electro-rock a lo Cycle que está un poco pasado de rosca; no he escuchado apenas nada de Endless Boggie; y Real Estate hubiera sido una buena alternativa a esas horas con su pop psicodélico, que parece mentira que uno de los componentes sea de Titus Andronicus, pero la opción final fue Clare and the Reasons.

Clare and the Reasons | Escenario Rockdelux (18:00)
De vuelta por el Auditori, sin colas y eligiendo sitio, Clare and the Reasons, con trío de vientos y una desenvoltura total encima del escenario, dieron un recital de folk muy disfrutable y tranquilo, ideal para los que tras dos días de festival empezábamos a sufrir ciertas secuelas. Al final, Van Dyke Parks salió para tocar el piano en el último tema, y les quedó la cosa más que redonda.

Klaus & Kinski | Salón MySpace 43 (19:00)
Sabía que iba a escucharse fatal y que iban a tocar cuatro canciones como mucho, porque el tiempo por concierto en el Salón MySpace 43 no da para más, pero tenía ganas de verles. Dicen que Van Dyke Parks estuvo inmenso en el Auditori, pero yo necesitaba empezar a animarme, porque si no la noche se iba a hacer muy cuesta arriba.
Sonaron Mamá, no quiero ir al colegio, Carne de Bakunin, Brilla como una estrella y, el que fue el momentazo del concierto y quizás de todo el festival, Lady de Modjo.

Guateque Elefant | Salón MySpace 43 (19:30)
Había que hacer tiempo hasta Florence + the Machine y a esas horas, habiendo visto a Atlas Sound en el Greenspace y con el resto de conciertos a medias, me quedé a ver qué hacían Bla, que me parecieron totales y muy divertidos, y Linda Guilala, que me parecieron unos sosos. A Papá Topo ya no me quedé, que no quería llegar tarde a Florence.

Florence + the Machine | Escenario San Miguel (20:50)
Mucho ruido y pocas nueces. El disco me gusta sin apasionarme, pero en directo Florence descontrola por completo la voz, gritando y ahogándose a partes iguales, y por mucha presencia que tenga en el escenario, desclaza y vestida con su túnica blanca, y por mucho que se vuelva loca sobre las tablas, no me convenció. Por momentos me recordaron a Evanescence, y eso no es bueno. Aunque por momentos me recordó a Björk, que no sé si es bueno o malo a estas alturas de la carrera de la islandesa. En fin, un chasco.

Grizzly Bear | Escenario Ray-ban (21:55)
Esta era la hora maldita, porque tocaban a la vez The Drums, The Antlers y el homenaje a Camarón en el Auditori, aunque yo ya había decidido días antes que iría a ver a los osos pardos haciendo un ejercicio de lógica aplastante: lo de Camarón igual terminaba pasando por Valencia algún día, The Drums es un grupo más festivalero y puede que acudan a otros festivales el año que viene si triunfan este verano con su debut, y a The Antlers nunca he terminado de cogerles el punto.
Dicen que la anterior visita al Primavera Sound de Grizzly Bear fue un desastre. Cualquiera lo diría, porque sonaron perfectos, de hecho, para mi han sido los que mejor han sonado del festival, muy limpios y nítidos teniendo en cuenta la complejidad instrumental y de arreglos que tiene el folk psicodélico y jazzístico que hacen. Se atrevieron con infinidad de instrumentos, incluso modularon voces, y sonaron absolutamente profesionales. La gente enloqueció con Two weeks, que soltaron casi al principio, quizás para no caer en lo obvio, quizás para poder demostrar que tienen otras grandísimas canciones además de su sencillo más accesible, repasaron algunos temas de sus anteriores discos y dejaron claro por qué Veckaminest está en las listas de lo mejor del año pasado de muchos medios. Una delicia.

Pet Shop Boys | Escenario San Miguel (01:30)
Podía haber aprovechado mejor la franja de las 23:00, pero terminé en The Charlatans, cuando nunca he sido fan y cuando Built to Spill, Matt & Kim o Niño y Pistola hubieran sido alternativas que hubiese disfrutado mucho más. Sinceramente, fue por la pereza de tener que bajar hasta cualquiera de los tres escenarios de la zona de baños, porque el césped del escenario San Miguel era muy tentador, y porque la compañía no conocía a ninguna de las alternativas y no tiró del carro.
Tras The Chalatans, que escuché sin pena ni gloria, pasé de todo lo demás, porque me apetecía ver a los Pet Shop Boys en primera fila, y viendo la marabunta de gente que invadió el escenario San Miguel el viernes con Pixies, no quería correr riesgos.
Qué decir de Pet Shop Boys que no se haya dicho ya. Escenografía, vestuario y coreografías cuidadas, kitsch y minimal a partes iguales, en el concierto más grande de todo el festival. Uno de esos conciertos hechos de principio a fin para disfrutar y bailar sin calentarse la cabeza y con el que Chris Lowe y Neil Tennant demostraron que son los reyes y las reinas del pop (ni Madonna, ni Michael Jackson, ni nadie) con una colección de hits rotundos con los que podrían hacer el setlist en el orden que les diera la gana, que funcionaría igual. Inmenso.

Orbital | Escenario Ray-ban (03:00)
Después de darlo todo durante hora y media larga con los Pet Shop Boys, lo de Orbital lo viví más allá que acá. Samplearon el Heaven is a place on Earth de Belinda Carliste, que nos quedamos todas muertas, y no sé si fue por mi agotamiento absoluto, pero me dio la sensación de que, con lo poco que vi en el SOS 4.8, en Murcia metieron mucha más tralla. Aunque al menos me quité la espinita de ver a estas leyendas del techno.
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Primavera Sound 2010 · Viernes. Larga vida a Beach House
Gonzalo Fernández 1.6.10
El viernes amanecí a las 15:00 de la tarde y claro, la posibilidad de ver a Owen Pallett se esfumó mientras miraba la hora en el reloj. Una lástima, porque según he leído hubo una afluencia considerable y el concierto estuvo realmente bien.
A medida que pasaba el tiempo, también se esfumó la posibilidad de ver a Leda Tres, Holywater, Cohete, Harlem, Wild Honey, A Sunny Day in Glasgow o Hope Sandoval y tuve que sacrificar a Delco y Beast Coast, porque empecé el día con Low.

Low | Escenario Rockdelux (18:50)
La cola para entrar a l'Auditori era considerable y lo primero fue preguntarle a los de la organización que pululaban por la cola si creían que entraríamos. Dijeron que sí y que iba con retraso. Todo bien... hasta que la organización demostró ser un desastre, porque el concierto empezó antes de que entrara toda la gente de la cola, yo entre ellos. Una marranada en toda regla, porque si sabes que va a ser un concierto con gran afluencia, que incluso has puesto a la venta tickets para reservar asiento, lo lógico es que abras las puertas con más antelación (con diez minutos más hubiese bastado) y sepas que gestionar la entrada de entre 1.000 y 2.000 personas en l'Auditori lleva su tiempo. Con esto demuestraron que sólo les importan los pocos que pagaron sus 2 € extra para estar los primeros en la cola, y los demás, que se apañen buscando un sitio a oscuras y con el concierto empezado.
Pero bueno, al final sólo me perdí la primera canción de un conciertazo, sin más. Repasar The great distroyer fue un placer, sonaron perfectos, aunque tampoco es muy difícil sonar así de bien en l'Auditori y cumplieron por completo mis expectativas.

Spoon | Escenario San Miguel (20:20)
Me perdí un par de canciones por el retraso de Low, pero tampoco supuso un drama. No conseguí conectar con el directo de Britt Daniel y los suyos tanto como hace unos años en el Wintercase 2007, entre otras cosas porque su último disco no me ha enganchado apenas. Eso unido al sonido un tanto lamentable que tuvo el viernes en general el escenario San Miguel, hizo que terminase con una sensación un tanto agridulce.

Beach House | Escenario ATP (21:40)
Para mi, el mejor concierto del festival, por su calidad, su calidez y porque fue toda una sorpresa. Ten dream no ha sido uno de los discos que más he escuchado este año y no me esperaba que sonaran tan bien, tan potentes y a la vez tan contenidos, ni que el público que abarrotaba (literalmente) el escenario ATP estuviera tan entregado. Victoria Legrand hizo gala de su chorro de voz y con su dream-pop y una escenografía simple pero efectiva, consiguieron hacerme flotar en algunos temas como Norway, con gran parte del público coreándola y, sobre todo, con 10 Mile Stereo.
Eso sí, la organización pecó de poco previsora, porque la marabunta de gente fue brutal, con las gradas a reventar y gente sentada hasta en el césped, y muchos quedándose en el vial de acceso al escenario. Por suerte yo llegué a tiempo, nada más terminar Spoon, y pude situarme bien sin problemas.

Wilco | Escenario San Miguel (22:30)
De nuevo me perdí el inicio, porque salir de Beach House fue toda una odisea con escalada incluída. Y me volvió a pasar lo mismo que con Spoon, que no conecté demasiado con ellos, por el cansancio acumulado y porque el sonido fue un asco. Una lástima, porque tenía muchas ganas de verles y disfrutarles y por lo que he leído a muchos les pareció un gran concierto. Otra vez será.

Marc Almond | Escenario Ray-ban (00:05)
Las opciones a esas horas estaban entre Cold Cave, que son demasiado oscuros para mí; Shellac, demasiado guitarreros; Panda Bear, que ya había empezado y por lo que he leído, defraudó; The dallas guild, un grupo primerizo de power-pop con algunos singles por ahí; o, claramente, Marc Almond.
Nunca le he seguido de cerca excepto un par de temas más conocidos, pero fue un gran momento ver como un artista tan sumamente teatral y alejado del perfil indie-rockero del Primavera Sound, puso a bailar a todo el mundo, aunque fuera tirando del Tainted love, tan obvio como imprescindible. ¿El Primavera Sound no ha tenido este año una considerable cuota gayer, o soy yo?

Pixies | Escenario San Miguel (01:15)
Nunca he sido fan de Pixies, cuando se separaron en el 93 yo era un niñato que aún veía dibujos animados. Quizás si tuviera cinco años más, Nirvana (y Pixies por referencia) me hubieran pillado en pleno inicio de mi adolescencia, pero qué le vamos a hacer... yo a mediados de los 90 era más de britpop y del grunge me quedé con los Smashing Pumpkins y poco más.
Con esta premisa, tampoco creo que pueda ponerme a juzgar un concierto que para muchos estuvo sumamente bien. Yo lo vi un tanto distante y antes del final me marché hacia Yeasayer, para ahorrarme la marea humana que invadía la zona (estaba casi todo el mundo allí).

Yeasayer | Escenario Vice (02:30)
Yeasayer eran el hype del festival que ponía la música de fondo al anuncio en televisión del propio Primavera Sound, con el que nos han bombardeado hasta la saciedad en el último mes.
Muchos hablan de bluf y bueno... yo mal no me lo pasé, pero por la actitud que tuvieron parecían tenérselo un poco creído e ir de divos, tanto antes del concierto, en las pruebas de sonido, como durante el mismo, criticando sin saber muy bien por qué las ilustraciones de Ray-ban que decoraban el escenario, que yo me preguntaba cómo podían criticarlas con las portadas que se gastan ellos luego en sus dos discos...
En fin, actitudes aparte, sonaron bien, aunque en O.N.E deberían haber metido más caña, y dejaron Ambling Alp para el final. Sólo el tiempo les pondrá en su sitio y dirá si los hits y el relleno de sus discos trascenderán o no.
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Primavera Sound 2010 · Jueves. Allí me planté y en el Pitchfork me quedé
Gonzalo Fernández 31.5.10
¡Uff! Tenía la intención de hacer toda la crónica en una sola entrada, pero a medida que he ido escribiendo, me he dado cuenta de que iba a ser imposible, así que para que no saliera un chorizo kilométrico y muriera en el intento escribiendo esto, he decidido partirla por días. A ver si mañana hace menos calor y se puede escribir, pensar y respirar al mismo tiempo, porque hoy con escribir la crónica del jueves ya me he quedado sin neuronas.

Bis | Escenario San Miguel (18:00)
No llegamos a tiempo, porque llegamos al recinto con todo el mogollón y la cola para ponerse la pulsera y que te dieran la tarjeta de acceso era tremenda. De todas formas, por lo poco que vi y lo opinado por otros, no cumplieron y fue un concierto bastante plano. Ni con Eurodisco, que escuché ya en la tremenda cola de los tickets, parece que levantaron al personal.

The Wave Pictures | Escenario Ray-ban (19:00)
No tuvieron su mejor día, para qué negarlo. Empezaron un tanto flojos y, aunque remontaron de cara al final con los temas más carismáticos de Instant coffee baby, el recuerdo del concierto del año pasado en el FIB y, sobre todo, del que dieron en el OCCC en Valencia, pesa demasiado. De todas formas, no fue un mal concierto para abrir el Primavera Sound 2010.

The XX | Escenario Ray-ban (21:15)
Después de dar una vuelta por el mercadillo, que es sin duda el mejor mercadillo que he visto jamás en un festival, por cantidad de oferta y presencia de sellos, y de comprar Subiza a un precio razonable, llegó la hora de descubrir qué hacían en directo el trío londinense.
El concierto me gustó, aunque quedó patente que The XX no son un grupo de grandes escenarios y que el mismo concierto en l'Auditori hubiera pasado de gustarme a ser inmenso, porque no se hubiera perdido el intimismo que destilan en su disco y que necesitan también en sus directos, y porque me habría ahorrado a muchos de los que se aburrieron y se pusieron a hablar en lugar de irse a otra parte, como inteligente y respetuosamente hicieron unos pocos (que no será porque no había conciertos en otros escenarios).
Tocaron el disco prácticamente en orden y aunque así tocaron Crystalised y Islands casi al inicio, también quedaron Shelter (con un genial medley final de 9PM [Till I come] de ATB) y Basic space para el final, cerrando con una inmensa Infinity alargada en su subidón final y con un medley inicial del Smalltown boy de Bronski Beat (sí, el grupo de Jimmy Somerville, que he tenido el nombre en la punta de la lengua desde el jueves y ya podía nombrar a Boy George, Culture Club o a Conchita Piquer, que no me salía el jodido nombre). Lo dicho, un buen concierto, pero si tengo la oportunidad de verlos en sala, no la desperdiciaré.

Wild Beasts | Escenario Pitchfork (23:00)
Cada vez que pienso que me despisté y me perdí a Broken Social Scene y cuando me quise dar cuenta ya no había remedio, me dan ganas de cortarme las venas. Aunque bueno, me consolaré pensando que Broken Social Scene son un grupo de los grandes que volverán a tocar por España algún día, ¿verdad, verdad, verdad?
A pesar de todo, mi despiste no desmereció en absoluto mi impresión sobre la actuación de Wild Beasts, que desgranaron casi al completo su último disco Two dancers en poco más de 45 minutos de concierto, y demostraron que se mueven con soltura encima del escenario y que lo de la voz operística de Hayden Thorpe no es cosa del estudio y suena igual de correcta y potente en vivo, voz que en combinación con la voz más grave del bajista, Tom Fleming, les da un punto diferenciador bastante interesante, que se añade a su ya de por si personal y etéreo estilo musical.

The Big Pink | Escenario Pitchfork (00:15)
Su debut, A brief history of love, no me ha convencido demasiado y claro, los temas que no me gustaban del disco tampoco me animaron en directo, pero no les puedo negar que dieron un concierto más que correcto y muy potente, por lo que supongo (y confirmo) que a los que su debut les ha encantado al completo disfrutaron de lo lindo en el concierto. Me sorprendió también, todo hay que decirlo, la calidad del sonido en el escenario Pitchfork, nada que ver con el pastiche ruidoso que fue en 2008 cuando era el escenario CD-Drome. Y por fin entendí el porqué de su nombre cuando vi la maravillosa vestimenta de Akiko Matsuura, la batería, luciendo un increible pero cierto corsé rosa. Se merece una estatua.

Sleigh Bells | Escenario Pitchfork (01:30)
No tenía el placer de haber escuchado a esta mujer, pero vaya tela. Su mezcla de voz metalera con bases de hip-hop es perfecta en un festival cuando las fuerzas empiezan a fallar y en otros escenarios tocan dinosaurios como Pavement o Mission of Burma que tampoco has tenido tiempo de descubrir, degustar y digerir. Dudo que el disco de este dúo de Brooklin (todos vienen de allí últimamente), termine en mi estantería, pero el concierto fue rotundo y tremendamente divertido, de los que si vas con un par de copas de más, acabas dándolo todo.

Delorean | Escenario Pitchfork (02:45)
Lo intenté con Fuck Buttons, pero cuando me di cuenta de que lo suyo era cuestión de alargar los loops indefinidamente, que soltaron Surf Solar la primera y que luego empezaron con los gritos exasperantes de su primer disco, decidí volver al escenario Pitchfork a ver si me quitaba la espinita del SOS 4.8 con Delorean. Pero no.
Alguien debería hablar seriamente con Ekhi y decirle que aprenda a cantar y a controlar su voz, que no puede hacer un disco con miles de capas de voces suaves y etéreas y en directo destrozarlo todo a base de subir y variar el tono de las notas, desafinándolas y alargándolas. Y es una lástima, porque el resto suena bastante bien, y bastó que al final tocasen uno de sus desconocidos remixes instrumentales para demostrarlo.
El reducido setlist dejó mucho que desear y se centró prácticamente en su totalidad en Subiza, a excepción de Seasun, que vale que internacionalmente sea su canción insignia y que estaban en el escenario Pitchfork, pero dejarse Deli y reducir el saco de temazos a Grow, creo que es dejarse mucha tinta en el tintero. Con estas premisas, se me han terminado de ir las ganas que pudieran quedarme de verles cuando pasasen con su gira por Valencia. Aunque igual termino pensándomelo, quién sabe.

Me quedé con las ganas de ver a Moderat a las 3:30, pero después de haber dormido sólo cuatro horas, más el viaje, más el tute de conciertos que lleva ya en mi cuerpo, más el bajón de Delorean... oía a la cama gritarme desde allí. El viernes se presentaba completito y lo cierto es que Moderat tampoco ofrecían nada radicalmente distinto a lo que ofreció hace tres años Apparat con su disco Walls, y con el recuerdo del desastroso concierto que dio en el Primavera Sound de 2008, no me apetecía nada pensar en llegar hasta el escenario Vice y encontrarme con la misma cantinela que hace dos años. ¿Alguien los vio? ¿Estuvieron bien? ¿Queréis darme envidia?
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Lost, namaste
Gonzalo Fernández 24.5.10


El 22 de septiembre de 2004 un avión se estrelló en una isla del pacífico. Así empezó Lost hace casi seis años con un episodio piloto épico que difícilmente será superado jamás. Meses más tarde llegó a Fox, y luego a TVE, que empezó a emitir la serie maltratándola desde el principio, poniéndola los domingos por la tarde. Un par de meses más tarde empezó a verla el que escribe estas líneas, y desde entonces, cada jueves primero, cada miércoles después, se repetía el mismo ritual, descargando el capítulo, esperando los subtítulos en Lostzilla, y disfrutanto semana tras semana, mes tras mes, año tras año, de la que ha sido la mejor serie que haya visto jamás. Hasta hoy.

Hoy ha acabado todo y hoy era el día para poner la serie en el más alto de los altares o para decepcionarse por completo. Y aquí estoy, sumamente decepcionado.

Lost siempre ha sido una serie de personajes, por encima de misterios, experimentos, misticismo, mitología, viajes en el tiempo y realidades alternativas. Muchos llegamos y nos enganchamos por los misterios, pero nos quedamos por los personajes, por sus vidas deshechas y llenas de conflictos, enrevesadas y entrelazadas a base de casualidades, parentescos inverosímiles o cuestiones del destino.

La serie me ha gustado mucho, muchísimo, durante estos años. Capítulo tras capítulo, aunque lo único que hicieran en algunos fuera buscar una rana o intentar arrancar una furgoneta, aunque dedicaran flashbacks enteros a contarnos como Kate se casaba o Jack se hacía un tatuaje, aunque dejasen cosas sin resolver y personajes que parecían tan importantes se marchasen sin más, como Walt con sus poderes, Eko con sus creencias, Libby con sus estancias en manicomios...

Lo único que esperaba de Lost era que supieran darle un final digno a las historias de los personajes. Un final épico, apocalíptico, grandioso... pero no. Al final el único que ha tenido su final épico es Jack, que empieza como un hombre de ciencia y termina como un hombre de fe que da la vida por la isla. El resto, ahí queda. Hugo y Ben se quedan guardando la isla, como la pareja más inverosímil que podría salir de la serie. Desmond acaba inconsciente y nada más se supo. Y el resto (Claire, Kate, Sawyer, Miles, Lapidus y Richard) se marchan en el avión y adiós muy buenas.

Pero lo peor de todo no es que las historias de los pocos personajes que quedaban vivos hayan tenido este final tan descafeinado e insulso. Lo peor es que han estado mareándonos durante toda la sexta temporada con una especie de realidad alternativa que ha resultado ser un purgatorio donde todos los losties han terminado reuniéndose para partir definitivamente al más allá, y han pretendido darle dignidad al desenlace con ese truco tan manido como vergonzoso.

Y este era el gran final que tenían previsto desde el principio...
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Delorean · Metropolitan death
Gonzalo Fernández 21.5.10
Antes de hablar de Into the plateau, hay que hacer una obligada parada en este EP para entender mejor la evolución que supuso su tercer disco. Y es que el tema Metropolitan death 3 marca un antes y un después en el sonido del grupo, un tema que deja atrás casi por completo el punk-funk se adentra en la música de baile, con una guitarra con delay muy neworderera que se convertiría en marca de la casa en su siguiente trabajo.

Por otro lado, la puerta a su lado más techno y bailable se termina de abrir gracias a los cinco remixes que encontramos en la segunda parte del disco a cargo de D.A.R.Y.L., Undo & Vicknoise, DJ Coco & Bombjack, Montreal y Karlos Phazer, que van desde la electrónica más relajada de los dos primeros, al techno más clásico de los dos últimos, pasando por el remix un tanto descafeinado de DJ Coco & Bombjack.

El EP tampoco tiene un interés mayor que el de servir de paso intermedio en la evolución del grupo, con todo lo que eso supone o deja de suponer, que viendo lo que supuso luego el EP Ayrton Senna, no es poco.
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Madre amadísima · Pilar Távora
Gonzalo Fernández 20.5.10
La acción de Madre amadísima ocurre casi en su totalidad en la iglesia del pueblo de Alfredo, el encargado de vestir a la virgen del pueblo y que tiene a ésta como su única y más fiel confidente. Aprovechando que ha de vestirla para las procesiones de Semana Santa, Alfredo le relata su vida a la virgen, y a los espectadores de paso. La vida de una mariquita de pueblo y sus ires y venires entre su sufridora madre, su padre ausente y maltratador, las otras mariquitas del pueblo, su adolescencia, la mili y su madurez.

Madre amadísima es una película que se ve por militancia gay, para qué negarlo, porque en cuanto a calidad deja bastante que desear. Se nota la falta de medios, con una fotografía mediocre o una banda sonora en ocasiones sonrojante, por no hablar de la actuación de Ramón Rivero, que lleva todo el peso de la película y que de mariquita graciosa andaluza queda muy bien, pero se desinfla por completo en las escenas dramáticas, quedando incluso ridículo.

A esto hay que añadirle que el final está muy mal resuelto, alargándolo con escenas irrelevantes pretendiendo alcanzar un clímax de trascendencia que no llega ni supera al primer clímax dramático, y que terminan por cansar al espectador, cuando podría haber quedado una película sencilla y decente de haber cerrado la historia correctamente.
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The Drums · Summertime
Gonzalo Fernández 18.5.10
No se me ocurre un título más apropiado que Summertime para el EP debut de estos chicos de Brooklyn, porque si algo tiene la música que hacen, es un claro ambiente veraniego, playero, incluso californiano. La ironía es que el EP llegó pasado el verano de 2009, pero no vino mal para poder alargarlo un poco, y más teniendo en cuenta el invierno que hemos tenido.

Cuestiones anímicas aparte, el disco abre con su canción estrella Let's go surfing, pegadiza hasta decir basta y con silbidos incluidos; y a lo largo del EP hay sitio para todo, para ponerse un poco shoegazers con esos teclados de Submarine, soltar una balada de rock clásico en Down by the water, hacer algo medio punk en Saddest summer y recordar otro tanto a The cure en I felt stupid. Todo desde un punto de vista bastante minimalista, a lo The XX, pero sólo por lo minimalista, porque por lo demás no se parecen en nada.

El 7 de junio sacan su disco debut, del que ya se han escuchado dos nuevos singles: Best Friend y Forever and ever, amen. El primero les acerca a Vampire Weekend y el segundo recuerda bastante a The Cure o The Smiths, y me gusta mucho más, todo sea dicho. El disco también incluirá Let's go surfing y las expectativas son bastante altas. Ya veremos cómo acaba todo.

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Spotify sin publicidad a mitad de precio
Gonzalo Fernández 18.5.10


Spotify ha diversificado su oferta de productos. A partir de ahora contamos con dos nuevas modalidades: Unlimited y Open; que se unen a las ya existentes Premium y Free.

La buena noticia es que ya no es necesario que alguien te invite para registrarte, porque con la modalidad Open tienes acceso directo. La mala noticia es que sólo podrás escuchar 20 horas de música al mes.

Pero, ¿no había un atajo para registrarse como usuario Free sin necesidad de contar con una invitación? Sí, existía (https://www.spotify.com/en/get-started/), pero ha dejado de funcionar. Sin duda, esta ha sido una estrategia muy clara de Spotify, porque me niego a pensar que durante todo este tiempo no se hayan dado cuenta de ese agujero en su sistema. El caso es que ahora, para registrarte como usuario Free, y tener Spotify gratis sin el límite de 20 horas mensuales, necesitarás una invitación obligatoriamente.

Pero sin duda, la gran novedad es la tarifa Unlimited por 4,99€/mes. Con la tarifa Unlimited no puedes descargarte tus listas de reproducción, no puedes escucharlas en tu spartphone, no puedes escuchar Spotify si viajas a otros países donde no esté Spotify, ni tienes acceso a la calidad de 320 kbps de sonido. Pero entonces ¿qué hace? Pues simplemente, elimina la publicidad. Puede parecer poco, pero realmente es lo que muchos usuarios buscan y necesitan, y ahora cuentan con una tarifa por la mitad de lo que cuesta la tarifa Premium, un punto intermedio que puede animar a muchos a pasarse al modelo de pago.

Con la tarifa Unlimited tampoco podrás escuchar los lanzamientos exclusivos para usuarios Premium, si bien, es cierto que hasta ahora sólo me he encontrado con un caso de este tipo, el último disco de King of Convenience. Aunque tal vez a partir de ahora empiecen a verse más lanzamientos de discos que permanezcan en exclusiva para usuarios Premium durante cierto tiempo.

Spotify está a punto de llegar a Estados Unidos y los rumores de un servicio de música por streaming de iTunes cada vez son mayores. Quizás esta diversificación y escalonamiento de tarifas responda a esto, ya que si iTunes abre todo su catálogo a streaming, Spotify, con un catálogo más reducido, sólo podría competir con sus precios. De todas formas, rumores y especulaciones aparte, creo que estas dos nuevas tarifas son todo un acierto.
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Moderat · Moderat
Gonzalo Fernández 11.5.10
Lo primero que pensé cuando escuché este disco fue lo que se parecía a Apparat. Claro… cómo no se va a parecer, si es él. A buenas horas he ido yo a descubrir que Moderat viene de la unión de Modeselektor y Apparat.

Si a estas alturas has escuchado y te gusta Apparat y/o Modeselektor, sería extraño que este disco no te gustase, ya que tiene todos y cada de los ingredientes que caracterizan su música: paisajes sonoros y ambientes etéreos de IDM (A new error, 3 minutes of, Nasty silence, Porc #1 y Porc #2), otro tanto de dubstep (Rusty nails, Out of sight), minimal (Sea monkey), techno (Les grandes marches, No. 22), y dub o hip hop o dancehall (Slow match, Sick with it y Beatswaysick) donde se nota más la aportación de Modeselektor, ya que la aproximación a estos estilos sea quizás el único punto diferenciador entre el trabajo de Apparat y Modeselektor por separado.

Es disco incluye también (para cerrar) el remix de Rusty nails por parte de Shackleton, alejando el tema del dubstep más obvio y haciéndolo más oscuro si cabe.

En resumen, una (otra) joyita muy interesante.

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Delorean · Delorean
Gonzalo Fernández 10.5.10
Tres años después de su disco debut, Delorean volvieron con un segundo disco homónimo con el que empezaron a abrirse camino entre el público. Era la época del punk-funk y los de Zarautz se apuntaron al carro.

Yo por aquel entonces pasaba del punk-funk tanto como lo hago ahora, y los ramalazos a lo The Cure en Los muertos y a lo New Order, de nuevo por la textura de los punteados, en The nightlamps, tampoco me convencieron demasiado.

Del disco, poco más se puede decir, es simple y llanamente un disco de punk-funk con todo lo bueno que eso conlleve para algunos y todo lo malo que conlleva para mí. Por suerte, los temas de este disco, al igual que los de su disco debut, tampoco aparecen ya en sus directos, y a partir de aquí la evolución del grupo se empieza a encaminar poco a poco hacia la electrónica, porque ¿qué sentido tiene seguir haciendo punk-funk hoy en día?

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The Big Pink · A brief history of love
Gonzalo Fernández 9.5.10
No sé por qué siempre asocio a The Big Pink con The XX, quizás sea porque los debuts de ambos salieron con apenas un mes de diferencia y por comentarios en distintas webs de unos y otros he terminado uniéndolos inconscientemente. La verdad es que la música de ambos grupos poco tiene que ver, excepto en la oscuridad de su sonido, siendo más bien contrapuntos bastante distantes.

Lo que tienen The XX de minimalistas, lo tienen The Big Pink de recargados. Lo suyo podría englobarse como rock electrónico y a veces me recuerdan a Kasabian y, por regla de tres, a Primal Scream (sobre todo en la etérea Too young to love, Dominos, Frisk y Tonight), pero también tienen tiempo para baladas a lo The Jesus and Mary Chain (Crystal visions y Love in vain) o para ponerse shoegazers (At war with the sun).

El disco mantiene el tipo hasta Velvet, sexto tema y segundo sencillo antes de que saliera el disco, que fue presentado oficialmente con el sencillo Dominos, quizás el tema más representativo. Pero luego decae bastante con Golden pendulum, Frisk, A brief history of love y Tonight, por mucho que hayan querido reivindicarla como single, para terminar desinflado del todo con Countbackwards from ten.

Una lástima, porque el principio promete bastante.

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