Two door cinema club podría haber sido otra banda punk-funk más, de esas que me cansan tanto y que a las dos escuchas las dejo para no hacerles caso nunca más. De hecho, al escuchar su single I can talk mi reacción fue exactamente esa, pero por suerte en Tourist history juegan con otras bazas.
La primera es que la voz del cantante es relativamente similar a la de Ben Gibbard. La segunda, consecuencia de la primera, es que, inconsciente o intencionadamente, se han aproximado al campo de la indietrónica en Do you want it all? y Eat that up, it's good for you, sonando un poco a The postal service. Y la tercera es que han sabido darle al punk-funk un poco de frescura, en Cigarrettes in the theater, Undercover Martyn, Something good can work o You are not stubborn, recordando por momentos a grupos como Phoenix o Vampire Weekend.
Con todo esto, el disco termina resultando fresco, accesible e interesante. Habrá que tenerles en cuenta para ver por dónde tiran en el futuro.
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Que a estas alturas de la vida una película encuentre tantas trabas para estrenarse por su temática gay es sorprendente, aunque hay que reconocer que en el fondo tanta polémica le ha venido muy bien para publicitarse. Y el caso es que viendo el trailer español, del tema gay no sale absolutamente nada y se ha enfocado todo como una comedia más de Jim Carrey, de las del peor Jim Carrey.
Al final, lo único que tira de esta película es ver como quedan de pareja Jim Carrey e Ewan McGregor y el resultado no es tan desolador como pudiera parecer a priori. Jim Carrey no se pasa de histriónico y le da el toque justo que requiere el personaje, Ewan McGregor está adorable haciendo de gay apocado y con una pluma contenida y la historia con sus ires, venires y giros te mantiene atento durante todo el metraje. Pero tampoco voy a engañarme, que la sensación final fuera mejor que las expectativas no hace que la película sea algo para recordar. Se deja ver, sí, pero nada más.
Basada en hechos reales, nos cuentan la vida y miserias de Steven Russell, un timador nato que acaba en la cárcel y allí conoce a Philip Morris (Ewan McGregor), del cual se enamora perdidamente y con el que inicia una bonita y descabellada historia de amor.
Al final, lo único que tira de esta película es ver como quedan de pareja Jim Carrey e Ewan McGregor y el resultado no es tan desolador como pudiera parecer a priori. Jim Carrey no se pasa de histriónico y le da el toque justo que requiere el personaje, Ewan McGregor está adorable haciendo de gay apocado y con una pluma contenida y la historia con sus ires, venires y giros te mantiene atento durante todo el metraje. Pero tampoco voy a engañarme, que la sensación final fuera mejor que las expectativas no hace que la película sea algo para recordar. Se deja ver, sí, pero nada más.
Ni maldición del segundo disco ni nada de nada. El segundo disco de Klaus & Kinski es perfecto.
Se quitan los complejos (si es que los tenían) de encima y entregan de nuevo un disco largo de 15 temas donde junto a su guitarreo noise característico (Ya estaba así cuando llegué, Ley y moral) meten de todo: un pasodoble (El rey del mambo y la reina de Saba), una bossanova (Deja el odio para después de comer) y teclados a cascoporro (Brilla como una estrella, Forma sentido y realidad, Eres un sinvergüenza, Luego vendrán los madremías). Hasta se atreven con el funky (Sobria y serena) y no faltan sus temas más folk (Mamá no quiero ir al trabajo, Carne de Bakunin) y sus temas lentos y etéreos que dejan para el final (Los niños muertos y la decadencia política, El fin del mundo, Desidio y el bonus track Dar cera pulir cera).
Han convertido el eclecticismo en su sello de identidad y lo sorprendente es que de nuevo, ante tanta amalgama de estilos, el disco resulta absolutamente coherente y compacto, incluso más que su primer trabajo. En la variedad está el gusto, dicen.
Mención aparte merecen las letras, donde vuelven a hacer gala de su mala leche característica y su buen hacer para ser cafres sin caer en el ridículo. Podría nombrar alguna, pero es que todas tienen algo. Me encanta este grupo, al completo, música, letras y ellos en sí, su actitud, su torpeza, su timidez, la voz de Marina, lo bien que toca Alejandro y lo muchísimo que han mejorado su directo. ¿Disco del año? Seguramente.
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Se quitan los complejos (si es que los tenían) de encima y entregan de nuevo un disco largo de 15 temas donde junto a su guitarreo noise característico (Ya estaba así cuando llegué, Ley y moral) meten de todo: un pasodoble (El rey del mambo y la reina de Saba), una bossanova (Deja el odio para después de comer) y teclados a cascoporro (Brilla como una estrella, Forma sentido y realidad, Eres un sinvergüenza, Luego vendrán los madremías). Hasta se atreven con el funky (Sobria y serena) y no faltan sus temas más folk (Mamá no quiero ir al trabajo, Carne de Bakunin) y sus temas lentos y etéreos que dejan para el final (Los niños muertos y la decadencia política, El fin del mundo, Desidio y el bonus track Dar cera pulir cera).
Han convertido el eclecticismo en su sello de identidad y lo sorprendente es que de nuevo, ante tanta amalgama de estilos, el disco resulta absolutamente coherente y compacto, incluso más que su primer trabajo. En la variedad está el gusto, dicen.
Mención aparte merecen las letras, donde vuelven a hacer gala de su mala leche característica y su buen hacer para ser cafres sin caer en el ridículo. Podría nombrar alguna, pero es que todas tienen algo. Me encanta este grupo, al completo, música, letras y ellos en sí, su actitud, su torpeza, su timidez, la voz de Marina, lo bien que toca Alejandro y lo muchísimo que han mejorado su directo. ¿Disco del año? Seguramente.
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Uno de los discos que más he escuchado este verano ha sido la tercera entrega de los Scissor Sisters. Y eso que al principio el single, Fire with fire, me dejó bastante frío, aunque con las escuchas ha ido creciendo (un grower lo llaman), y el resto de canciones del disco son realmente buenas.
Está claro que ya no tienen el encanto del primer disco, pero por suerte han dejado de lado esa faceta cabaretera que sacaron en su segundo álbum. En Night work vuelven a lo que mejor saben hacer, pop, glam y música bailable, sin concesiones para baladas y sabiendo renovarse para sorprender, pero sin alejarse demasiado de ellos mismos.
La verdad es que el disco me ha sorprendido bastante. Tiene temas como Night work, Whole new way o Any which way que podrían caber en sus anteriores trabajos y pincha en otros temas como Skin tight, Sex and violence y Night life que son más convencionales. Pero por otro lado, jamás hubiera imaginado un single como Fire with fire. Tampoco hubiera pensado que Jake se pondría a jugar con sus registros vocales para entregar las voces graves de Harder you get, un tema sucio y guitarrero que junto al glam-rock de Running out me parece de los mejores temas del disco. Something like this podría ser perfectamente un tema de Fischerspooner y Skin this cat uno de Goldfrapp. Y para terminar, jamás hubiera pensado que harían un tema tan trance como Invisible light, con un subidón con discurso incluído que recuerda a partes iguales al Thriller de Michael Jackson y al Insomnia de Faithless.
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Está claro que ya no tienen el encanto del primer disco, pero por suerte han dejado de lado esa faceta cabaretera que sacaron en su segundo álbum. En Night work vuelven a lo que mejor saben hacer, pop, glam y música bailable, sin concesiones para baladas y sabiendo renovarse para sorprender, pero sin alejarse demasiado de ellos mismos.
La verdad es que el disco me ha sorprendido bastante. Tiene temas como Night work, Whole new way o Any which way que podrían caber en sus anteriores trabajos y pincha en otros temas como Skin tight, Sex and violence y Night life que son más convencionales. Pero por otro lado, jamás hubiera imaginado un single como Fire with fire. Tampoco hubiera pensado que Jake se pondría a jugar con sus registros vocales para entregar las voces graves de Harder you get, un tema sucio y guitarrero que junto al glam-rock de Running out me parece de los mejores temas del disco. Something like this podría ser perfectamente un tema de Fischerspooner y Skin this cat uno de Goldfrapp. Y para terminar, jamás hubiera pensado que harían un tema tan trance como Invisible light, con un subidón con discurso incluído que recuerda a partes iguales al Thriller de Michael Jackson y al Insomnia de Faithless.
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La verdad es que he tenido que dedicarle unas cuantas escuchas a este disco para poder diseccionarlo y disfrutarlo. Los canadienses no pecan de modestos precisamente y han entregado un disco de 16 cortes (15 + 1 reprise) que en las primeras escuchas se hace largo y denso.Musicalmente es mucho más reposado y menos barroco que los dos anteriores, estructural y líricamente es uno de esos discos conceptuales de los que se hacen pocos hoy en día. Dividido en dos actos de 8 canciones, abriendo con The Suburbs y cerrando simétricamente con un reprise del mismo tema, cada acto acaba con una pareja de temas enlazados por título y letra, ambas parejas con un tema tranquilo y otro tema más movido y electrónico. En resumen, que la estructura del disco y el orden de las canciones están bastante premeditados.
El disco podría ser perfectamente la banda sonora de una película que hablara de los barrios residenciales de las afueras de las ciudades, temática que se repite a lo largo del álbum, incluso con versos de algunas canciones sobre los que se construyen otras.
Hasta aquí todo suena muy bien, pero lo cierto es que al final un disco son sus canciones, y este disco tiene un gran bache del sexto al décimo corte. Ni la sprintingniana City with no children, ni el tema doble Half light I y Half light II (No celebration), con una clara influencia de U2, ni la garagera Month of may me convencen demasiado, precisamente porque las influencias son demasiado obvias y los temas quedan bastante anodinos.
Por suerte, los primeros 5 temas son perfectos. The suburbs y Ready to start se complementan a la perfección para abrir el disco, Modern man tiene un ritmo roto bastante atrayente, y en Rococo y Empty room se dejan llevar por su lado más barroco y orquestal, siendo los temas con los que más se acercan al sonido de sus anteriores trabajos.
Ya en el segundo acto, Suburbian war, que surge de un verso de The Suburbs, es uno de sus crescendos épicos que se mantiene a pesar de estar rodeada de los peores temas del disco, y pasada Month of may, llega un trío de temas realmente especial; la calmada Wasted hours, con una letra simplemente preciosa (wasted hours before we knew where to go and what to do, wasted hours that you made new and turned into a life that we could live); la peculiar Deep Blue, sobre el ordenador que ganó al ajedrez a Kaspárov; y We used to wait, tremenda sin más.
Después ya sólo queda la gloriosa pareja de Sprawl (Flatland) y Sprawl II (Mountains beyond mountains), dos puntos de vista sobre un mismo tema y en el que tras una primera parte deprimente y desoladora, viene una verdadera explosión electropop, algo así como un Arcade Fire meets Kids de MGMT. Y el cierre con el reprise decadente y melancólico de The Suburbs (continued) sentenciando que "if I could have it back, all the time that we wasted, I'd only waste it again, if I could have it back, you know i'd love to waste it again, wasted again and again, and again...", que te invita a poner el disco de nuevo desde el principio y seguir perdiendo horas y horas escuchándolo.
Al final, el disco acaba siendo más accesible de lo que parece en un principio y he de reconocer que los temas que me parecen más flojos tampoco son tan horrorosos como para aburrirme, es más, supongo que a muchos les encantarán. Por desgracia para mí no llega a ser un disco redondo, aunque sí muy interesante.
Desde que empezó a sonar el sencillo Mi realidad del nuevo disco de Lori Meyers, me temí lo peor. Ya en Cronolánea empezaron a bajar el listón, y aunque en su día no me disgustó, con el tiempo ha ido cayendo en el olvido.
Para este nuevo disco han decidido cambiar un poco de sonido y se han decantado por incorporar teclados y sintetizadores en algunos temas, acercándose a The Killers. El resultado es un horror que sólo se salva en ¿Aha han vuelto?, porque Mi realidad es descafeinada a más no poder y Religión y Nuevos tiempos dan vergüenza directamente.
Del resto de temas que no tiran hacia ese nuevo sonido, pocas se salvan. Corazón elocuente, Rumba en atmósfera cero y Explícame (ésta cantada por Alejandro), como mucho, aunque no son más que pop español muy manido, buenas como relleno, pero no como temas de los que deba depender un disco.
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Para este nuevo disco han decidido cambiar un poco de sonido y se han decantado por incorporar teclados y sintetizadores en algunos temas, acercándose a The Killers. El resultado es un horror que sólo se salva en ¿Aha han vuelto?, porque Mi realidad es descafeinada a más no poder y Religión y Nuevos tiempos dan vergüenza directamente.
Del resto de temas que no tiran hacia ese nuevo sonido, pocas se salvan. Corazón elocuente, Rumba en atmósfera cero y Explícame (ésta cantada por Alejandro), como mucho, aunque no son más que pop español muy manido, buenas como relleno, pero no como temas de los que deba depender un disco.
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La acción de Madre amadísima ocurre casi en su totalidad en la iglesia del pueblo de Alfredo, el encargado de vestir a la virgen del pueblo y que tiene a ésta como su única y más fiel confidente. Aprovechando que ha de vestirla para las procesiones de Semana Santa, Alfredo le relata su vida a la virgen, y a los espectadores de paso. La vida de una mariquita de pueblo y sus ires y venires entre su sufridora madre, su padre ausente y maltratador, las otras mariquitas del pueblo, su adolescencia, la mili y su madurez.
Madre amadísima es una película que se ve por militancia gay, para qué negarlo, porque en cuanto a calidad deja bastante que desear. Se nota la falta de medios, con una fotografía mediocre o una banda sonora en ocasiones sonrojante, por no hablar de la actuación de Ramón Rivero, que lleva todo el peso de la película y que de mariquita graciosa andaluza queda muy bien, pero se desinfla por completo en las escenas dramáticas, quedando incluso ridículo.
A esto hay que añadirle que el final está muy mal resuelto, alargándolo con escenas irrelevantes pretendiendo alcanzar un clímax de trascendencia que no llega ni supera al primer clímax dramático, y que terminan por cansar al espectador, cuando podría haber quedado una película sencilla y decente de haber cerrado la historia correctamente.
Madre amadísima es una película que se ve por militancia gay, para qué negarlo, porque en cuanto a calidad deja bastante que desear. Se nota la falta de medios, con una fotografía mediocre o una banda sonora en ocasiones sonrojante, por no hablar de la actuación de Ramón Rivero, que lleva todo el peso de la película y que de mariquita graciosa andaluza queda muy bien, pero se desinfla por completo en las escenas dramáticas, quedando incluso ridículo.
A esto hay que añadirle que el final está muy mal resuelto, alargándolo con escenas irrelevantes pretendiendo alcanzar un clímax de trascendencia que no llega ni supera al primer clímax dramático, y que terminan por cansar al espectador, cuando podría haber quedado una película sencilla y decente de haber cerrado la historia correctamente.
Casi dos años después de Juno, llegó a nuestras pantallas la tercera película (aún no he visto Gracias por fumar) de Jason Reitman como director. Y hace unas semanas tuve la oportunidad de verla en las sesiones dobles de reestreno del Cinestudio d'Or.
La película cuenta las peripecias de Ryan Bingham (George Clooney) y Natalie Keener (Anna Kendrick), dos empleados de una empresa dedicada a despedir a trabajadores de otras empresas (sí, eso existe). Natalie es una recién llegada a la empresa que tiene la intención de cambiar el modelo seguido a hasta ahora y realizar las entrevistas mediante videoconferencia, para así abaratar costes en billetes de avión (de ahí el título), estancias, etc.; Ryan el veterano especialista de la empresa, se rebela ante tal idea y para solucionar el conflicto ambos se embarcan en una especie de viaje mentor-aprendiza.
La película se mueve a medias entre el drama y la comedia, como la vida misma, y llega precisamente en el momento oportuno, en medio de una época de crisis económica mundial en el que los despidos son el pan nuestro de cada día. Aunque en realidad, todo el tema de los despidos no es sino la excusa para contar la historia de Ryan, un hombre con miedo al compromiso que se ha fabricado a su alrededor una realidad de vuelos, hoteles y encuentros esporádicos que le sirven de coraza para no empatizar demasiado con nadie, a modo de entrenamiento o quizás como consecuencia de la frialdad que ha de mantener bajo la fachada de amabilidad y comprensión que ha de mostrar en su trabajo.
En el fondo es una película sobre los grandes temas de la vida, la madurez y la inmadurez emocional, los miedos, la coherencia, las traiciones propias y ajenas, y toda esa maraña de sentimientos que vienen y van en las relaciones con otras personas.
Si a esto además se le une unas magníficas interpretaciones de George Clooney, Anna Kendrick y Vera Farmiga (completando el triángulo de protagonistas y dándole un tremenda credibilidad a su personaje como Alex Goran, la versión femenina de Ryan); y también, una maravillosa fotografía y un exquisito uso de planos aéreos, primeros planos, travelings... no queda más que quitarse en sombrero de nuevo ante Jason Rietman, que esta vez ha tomado las riendas completas como director y guionista para adaptar esta novela de Walter Kirn (2001), y que se convierte, si no lo era ya, en uno de esos directores a tener muy en cuenta en el futuro.
La película cuenta las peripecias de Ryan Bingham (George Clooney) y Natalie Keener (Anna Kendrick), dos empleados de una empresa dedicada a despedir a trabajadores de otras empresas (sí, eso existe). Natalie es una recién llegada a la empresa que tiene la intención de cambiar el modelo seguido a hasta ahora y realizar las entrevistas mediante videoconferencia, para así abaratar costes en billetes de avión (de ahí el título), estancias, etc.; Ryan el veterano especialista de la empresa, se rebela ante tal idea y para solucionar el conflicto ambos se embarcan en una especie de viaje mentor-aprendiza.
La película se mueve a medias entre el drama y la comedia, como la vida misma, y llega precisamente en el momento oportuno, en medio de una época de crisis económica mundial en el que los despidos son el pan nuestro de cada día. Aunque en realidad, todo el tema de los despidos no es sino la excusa para contar la historia de Ryan, un hombre con miedo al compromiso que se ha fabricado a su alrededor una realidad de vuelos, hoteles y encuentros esporádicos que le sirven de coraza para no empatizar demasiado con nadie, a modo de entrenamiento o quizás como consecuencia de la frialdad que ha de mantener bajo la fachada de amabilidad y comprensión que ha de mostrar en su trabajo.
En el fondo es una película sobre los grandes temas de la vida, la madurez y la inmadurez emocional, los miedos, la coherencia, las traiciones propias y ajenas, y toda esa maraña de sentimientos que vienen y van en las relaciones con otras personas.
Si a esto además se le une unas magníficas interpretaciones de George Clooney, Anna Kendrick y Vera Farmiga (completando el triángulo de protagonistas y dándole un tremenda credibilidad a su personaje como Alex Goran, la versión femenina de Ryan); y también, una maravillosa fotografía y un exquisito uso de planos aéreos, primeros planos, travelings... no queda más que quitarse en sombrero de nuevo ante Jason Rietman, que esta vez ha tomado las riendas completas como director y guionista para adaptar esta novela de Walter Kirn (2001), y que se convierte, si no lo era ya, en uno de esos directores a tener muy en cuenta en el futuro.

Aunque había leido que no valía demasiado, me guardé la duda de que si hay que odiar todo lo nuevo que saque ese director/cantante/etc. tan comercial y me fui a verla anoche... Pero en esta ocasión no hay excusa que valga: la película es completamente vulgar. Si me dijeses que la Productora Fulanito ha cogido a Menganito (el de los Palotes) para dirigir y a Tim Burton para encargarse de la estética en un telefilm sobre Alicia va a ser que me lo creería bastante...
Más que nada por el argumento, que podríamos resumirlo en que en el país mágico X, una reina mala se ha hecho con el poder y una reina buena necesita que llegue alguien para salvar su mundo. Todo ello se resolverá de forma mágica en una batalla final con malo final. Poco más.
Imagino que cada cual tendría su imagen idealizada de la película y tal, pero por mi cabeza se pasaba que en esta... FALTARÍA:
- Un poquito más de rollo cómico. Que se supone es una mundo mágico y loco y como que le pegaría bastante (que tanta seriedad me mató).
- Un argumento menos típico (y menos previsible... que poner profecías está megadémodé)
- Algún presonaje nuevo (que, ya que estás, molaría bastante).
Y SOBRARÍA:
- Rollito entre Alicia y el Sombrerero (que me da grima solo de pensarlo).
- Pasar del gore a lo infantiloide con esa facilidad (te arranco el ojo, mato gente pero luego vamos al castillo de la Bella Durmiente y te hago un baile superfatal más tarde).
- El baile superfatal desde luego sobraría mucho (o le faltaría bastante espectacularidad al menos).
Pero bueno... la excusa para todo esto que puedo pensar es que Tim Burton hubiera tenido esta imagen entre sosa, gore e infantiloide al leer el libro. Que me parece genial por él, pero por el resto del universo... pues no, para nada. Y porqué aun así le pongo ni fu ni fa en lugar de a la hoguera? Pues porque en realidad la estética me pareció muy genial y tiene que tener su peso... aunque tampoco la salve mucho.
A todo esto, lo del cine en 3D a 10€ la entrada me dolió en el alma!!! Y qué dolor de cabeza de gafas, oiga! Quien diseña esas cosas que se clavan en la nariz? Agggh!!!
No voy a mentir, las primeras escuchas del nuevo disco de Delorean me dejaron un poco frío. Con el referente de Ayrton Sena, el disco pierde el factor sorpresa, aparte de que Subiza no contiene de primeras ningún temazo tan inmediato como Deli.
Es un disco más trabajado. Ellos mismos declararon en diversas entrevistas que Ayrton Sena no había sido sino el ensayo de lo que sería Subiza, y en efecto, se nota que ahora controlan la producción de su nuevo sonido, ganando en calidad, pero quizás perdiendo en la frescura que destila en EP.
También es cierto que siempre es mucho más fácil hacer cuatro canciones que nueve, y que en el formato EP todo siempre resulta más llamativo, más cuando los cuatro temas que metes son cuatro joyas, y más aún cuando juegas con subidones tan perfectamente medidos como los de Deli y Big dipper (en ambas canciones hacia el minuto 3:00). Pero dejemos este tono agridulce de una vez, porque el disco ha ido mejorando con las escuchas, y a estas alturas no hay nada que me amargue la experiencia.
Lo que en un principio resultó plano, se ha convertido con el paso del tiempo en una amalgama de matices. Hay temas para todo, para ir más allá en su sonido y acercarse a unos Animal Collective depurados y no tan experimentales (Simple graces, Infinite desert o It's all ours), y más escuchables de paso, o a unos Fuck Buttons no tan oscuros (el inicio de Endless sunset es épico, y más épica aún es Warmer places al completo). También hay temas para rememorar aquellas guitarras con delay de Into the plateau (Grow). Y luego ya, temas como Stay close, Real love o Come wander (especialmente ésta), que ahondan totalmente en el sonido house balearic, fluido, etéreo y 100% bailable, y que sin tener el factor sorpresa que supuso Deli, terminan consiguiendo el mismo efecto.
Parece que este año va a ser (de nuevo) el año de Delorean, vaya que sí.
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Es un disco más trabajado. Ellos mismos declararon en diversas entrevistas que Ayrton Sena no había sido sino el ensayo de lo que sería Subiza, y en efecto, se nota que ahora controlan la producción de su nuevo sonido, ganando en calidad, pero quizás perdiendo en la frescura que destila en EP.
También es cierto que siempre es mucho más fácil hacer cuatro canciones que nueve, y que en el formato EP todo siempre resulta más llamativo, más cuando los cuatro temas que metes son cuatro joyas, y más aún cuando juegas con subidones tan perfectamente medidos como los de Deli y Big dipper (en ambas canciones hacia el minuto 3:00). Pero dejemos este tono agridulce de una vez, porque el disco ha ido mejorando con las escuchas, y a estas alturas no hay nada que me amargue la experiencia.
Lo que en un principio resultó plano, se ha convertido con el paso del tiempo en una amalgama de matices. Hay temas para todo, para ir más allá en su sonido y acercarse a unos Animal Collective depurados y no tan experimentales (Simple graces, Infinite desert o It's all ours), y más escuchables de paso, o a unos Fuck Buttons no tan oscuros (el inicio de Endless sunset es épico, y más épica aún es Warmer places al completo). También hay temas para rememorar aquellas guitarras con delay de Into the plateau (Grow). Y luego ya, temas como Stay close, Real love o Come wander (especialmente ésta), que ahondan totalmente en el sonido house balearic, fluido, etéreo y 100% bailable, y que sin tener el factor sorpresa que supuso Deli, terminan consiguiendo el mismo efecto.
Parece que este año va a ser (de nuevo) el año de Delorean, vaya que sí.
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Cuando vi el trailer de esta peli me llamó la atención... parecía un poco cruce entre thriller, dramón, telefilm... y debo decir que una vez vista coincido con mi partenaire: es como siete películas en una. Esto es bueno y malo. Hay como muchas cosas interesantes pero al mismo tiempo, quien mucho abarca, poco aprieta. Aun así, debo decir que en general me gustó bastante.Trata sobre una chica de 14 años que es asesinada a manos de un pederasta. Una vez muerta, queda entre dos mundos, intentando ayudar a su padre a vengar de alguna manera su muerte.
Eso sería en plan corto, porque luego, cada personaje (la madre, la hermana, la abuela...) tiene su parte de historia. En general viene a hablar de cómo afrontan los personajes una pérdida así. Y es eso, que, por ejemplo, me parece bastante interesante la idea que se adivina de cómo lleva el asunto el mismo asesino... claro, que esa historia luego se difumina un poco y queda menos evidente.
Tiene grandes escenas, como la de la muerte de la niña o la de su hermana en la casa (ya verás si no la has visto), que crean una tensión muy bien lograda (el corazón a cien, oye). Luego hay otras, como las de Susan Sarandon (viva ella), como más distendidas, que te acaban dispersando un poco. Claro, así hay momentos en que acaba una escena y piensas que se ha acabado... pero no, aun le queda como media hora a la peli.
Que si se me hizo larga? Quizás un poco, porque es bastante densa y, a ver, son dos horas de peli. Que si me pareció buena? Pues sí, pero es de esas películas que ves y luego necesitas un tiempo para volver a verlas (para mí, al menos un año... o dos).
Bastante densa, ya te digo, pero interesante igualmente.
Polémica con Juán Marsé y licencias biográficas aparte, no se puede negar que la última película de Sigfrid Monleón es un buen biopic. Consigue que nos interesemos por la vida del poeta Jaime Gil de Biedma y de paso nos muestra la evolución de la historia de España desde la década franquista de los 60 hasta los liberados y locos 80, y consigue reflejar de una forma bastante verosímil lo que suponía ser un maricón intelectual y de izquierdas en aquella época, aunque la homosexualidad se trate desde el punto de vista de un hijo de familia acomodada, prácticamente inmune a las represalias que muchos sufrían en aquella época por parte del régimen franquista.
Destacan las actuaciones de Alex Brendemühl en el papel de Juan Marsé y sobre todo, la actuación de un Jordi Mollá que roza la perfección en algunas escenas y que lleva el peso de la película sin problema alguno. Además de una más que correcta Bimba Bosé en un papel pequeñito, pero imprescindible.
Lo único criticable, aunque en parte justificable por la naturaleza de la historia y del protagonista, son algunas escenas sexuales excesivamente explícitas, incluso oportunistas, con las que da la sensación de querer usar el morbo para vender una película que cuenta con la suficiente entidad como para no necesitar de trucos así. Aunque para qué negarlo, ver una polla erecta hoy en día tampoco debería ser una revolución.
Destacan las actuaciones de Alex Brendemühl en el papel de Juan Marsé y sobre todo, la actuación de un Jordi Mollá que roza la perfección en algunas escenas y que lleva el peso de la película sin problema alguno. Además de una más que correcta Bimba Bosé en un papel pequeñito, pero imprescindible.
Lo único criticable, aunque en parte justificable por la naturaleza de la historia y del protagonista, son algunas escenas sexuales excesivamente explícitas, incluso oportunistas, con las que da la sensación de querer usar el morbo para vender una película que cuenta con la suficiente entidad como para no necesitar de trucos así. Aunque para qué negarlo, ver una polla erecta hoy en día tampoco debería ser una revolución.
Yo sé que puedo ser muy poco objetivo con Disney... Me gusta y punto. Claro, que para escribir un post sobre una película de Disney, creo yo que habrá que decir algo más... La película está muy bien; es entretenida. Tiene sus puntos infantiloides y previsibles, claro, pero no deja de ser una peli interesante al mismo tiempo que refrescante el volver a ver animación de esta casa... Trata sobre una modesta trabajadora de color de la Nueva Orleans de los años 20. Un día encuentra un sapo que le pide un beso para volver a ser príncipe... pero es ella la que se transforma en rana. Juntos se pondrán a buscar un remedio para todo esto...
Por lo visto, después de varios fracasos estrepitosos (Hermano Oso, Zafarrancho en el Rancho...), Disney decidió dejar el tema de la animación tradicional por una temporada (y unirse a Pixar y ya está). Lo de hacer musicales ya hacía tiempo que debían haber pensado que estaba superdémodé (piensa si no en la banda sonora de Lilo y Stitch, todo canciones de Elvis...). Pues esta vez yo creo que han dicho a mamarla, lo que nos salga de las narices y punto en boca. Y ahí está la peli de animación que es un musical. Por otro lado, también me parece que ha sido un poco homenaje a los fans de siempre. De ahí todos los guiños habidos y por haber a ni se sabe cuantos Clásicos (La Cenicienta, El Libro de la Selva, Aladdin, La Bella Durmiente, Hercules, Pesadilla antes de Navidad...).
Aun con todo, tiene un punto innovador (para ser Disney) que es la escena-canción de cuando imagina su restaurante (todo muy años 20, que me encanta) y los títulos de crédito en plan pintado con plastidecor. La música, aunque igual no tenga el gancho de la factoría Alan Menken (La Bella y la Bestia, La Sirenita...), muy correcta también. Muy Disney y muy de musical, pero buena al fin y al cabo...
A mí me gustó mucho, la verdad.

Si te soy sincero, cuando vi el anuncio de este telefilm tuve una serie de sentimientos encontrados... Por una parte, recordaba la serie con cariño. Que, al fin y al cabo, es una de las primeras series que seguí... y recordaba que era hasta graciosa. Por la otra, pronto recordé que algún capítulo ví cuando la repusieron en Neox y me dio bastante miedito...
Pero bueno, armado de valor, me senté anoche frente a la tele para ver qué habría sido de los personajes 15 años después... definitivamente es una serie que ha envejecido muy mal.
Las tramas y las actuaciones me parecieron excesivamente ñoñas, inocentes y simplonas... por mucho que hicieran por meter alguna palabrota (oh! qué fuerte!) o todo el rollo ése de la cárcel. Pero, bueno, vayamos a lo que interesa, que es el critiqueo:

- Lourditas: me lo parece a mí o Concha Cuetos se ha acabado pareciendo a la de Medium un porrón? No sé, la vi muy rara, entre el muy posible bottox y el colágeno de los labios. Aun así, el personaje más entrañable, creo yo.
- Adolfo: yo lo siento mucho, pero es que este hombre está muy mayor para estas cosas. Que te quieran colar que haya mujeres que pierden la cabeza por él me lo puedo creer (que para todo hay gustos), pero es que al pobre costaba seguirle vocalizando así... Y no es que tenga nada en contra de los mayores, pero vamos...
- Quique: a mí es que éste siempre me ha parecido mu mono... Pero a la hora de hablar ya le notaba yo algo. resulta que cuando dejó la farmacia se metió a doblador... y normal que a uno le suene.
- Guiller: mira que yo con los pelirrojos tengo un algo y por eso lo salvaría, pero es que el papel de político ponecuernos con dos crios de ¿diez? ¿doce? años... vamos, que ni de coña. Tiene cara de niño y para de contar. Muy grande le venía todo eso, me parece a mí.
- La hija postiza bollera (que no recuerdo su nombre). Lo de meter variedad sexual, bien. Lo de meterlo de una forma tan difuminada... un poco soso. Ahí podrían haberle metido caña al tema, pero nada.
- La nieta gótica fan de Marilyn Manson (que, a todo esto, ése aun existe, me quieres decir?) pero que se sabe de memoria las canciones de La Oreja de Van Gogh... pues creo que ya lo he dicho todo.
Igual fue la ausencia de Antonio Mercero, que yo era un crío cuando me gustaba o que, directamente las cosas tienen un tiempo y un porqué, pero me parece que, más que un homenaje, lo de anoche fue lo propio para dejar de recordar lo que recordaba y ver las cosas con más perspectiva.
Y justo después, para rematar el momento remember, pusieron un capítulo de Aquí no hay quien viva y me volví a reir como siempre. Ahí si que no hay peros.
Ayer por fin se presentó el nuevo y flamante iPad y la reacción generalizada fue de decepción. Decepción a la que me uno, pero no de una manera tan categórica y absoluta.
Con lo que sí estoy de acuerdo es que el iPad, hoy por hoy, no es más que un iPod Touch más grande. Apple pretende situarse en un punto intermedio entre el iPhone/iPod touch y el MacBook, pero de momento el iPad está mucho más cerca de los primeros que del segundo.
Utilizar iPhone OS frente a Mac OS X era obvio por usabilidad y adaptación a un dispositivo táctil, y porque estaba claro que iban a aprovechar el tirón de la App Store. Pero 3,5" no son 9,7" y a pesar de que han hecho una magnífica labor de adaptación con iWork, iTunes, Mail, iPhoto, etc., no han hecho lo mismo con el sistema en sí. Simplemente, han adaptado el sistema de escritorios agrandándolo, por lo que no hay posibilidad de poner más iconos por pantalla y los iconos quedan demasiado espaciados. Pero yo hubiera ido más allá y hubiera creado un escritorio más parecido al de Mac OS X, con Widgets, Stacks y sobre todo, con un Finder táctil.
Claro que, teniendo en cuenta el resto de carencias del iPad, por ahora no tiene mucho sentido un escritorio así, ya que no es multitarea ni permite conectar ningún dispositivo por USB, excepto una cámara de fotos o una tarjeta SD (con el pertinente accesorio) que gestionada por iPhoto, no necesita Finder alguno.
Toda la conectividad se reduce al único y famoso conector de Apple, así que mientras que no saquen el accesorio correspondiente, olvídate de conectar una impresora para imprimir tus documentos, o un pendrive o disco duro externo para guardar archivos y organizarlos en carpetas. En este sentido, el iPad no es un dispositivo autónomo y sigue dependiendo de un ordenador para sincronizar música, fotos, archivos, etc., y eso, en mi opinión, es un gran lastre.
A esto se unen el resto de carencias que ya tenía el iPod touch, no incluye cámara de fotos ni webcam, no es compatible con Adobe Flash y 64 Gb de capacidad me parecen pocos para un dispositivo de este tipo, aunque eso no depende de Apple, ya que la tecnología de momento no da para más.
A pesar de todo, y con la vista puesta en una futura segunda versión con menos carencias, el verdadero poder del iPad no estará claro hasta que no se ponga a la venta y veamos todas las aplicaciones de terceros que salgan en la App Store; y también, aunque de forma secundaria, hasta que no se compruebe qué tal funciona como lector de libros electrónicos, y qué pactos alcanzará Apple con las editoriales españolas en cuanto a ejemplares y precios para su iBook Store.
Quizás lo más revolucionario de este producto es que ha sentado las bases para llevar la tecnología táctil a dispositivos más grandes, que en el futuro puedan llegar incluso a sustituir a los ordenadores domésticos. Soñar con pantallas táctiles de grandes dimensiones en las que trabajar con aplicaciones de retoque fotográfico, diseño gráfico o montaje audiovisual, quizás sea soñar demasiado, pero... ¿quién sabe?

Cuando estaba acabando el año tuve un momento de inspiración divina donde pensé en escribir un post (así en general, que como que ya iba tocando). En mi incursión mental en busca del tema del mismo, acabé en la página de Wikipedia sobre 2010 y, justo cuando empezaba a pensar que vivía en un mundo a lo Show de Thruman y nuestras vidas estaban premeditadas por guionistas (y cruzando los dedos para que por lo menos no fueran guionistas de Lost, que yo para tirarme horas de Flashbacks no estaba), ví que en realidad era una compilación de cosas que se esperaban para este año. Entre otras, cine.
¿Y ahora me vas a decir que vas a ser capaz de aguantar la irrefrenable incertidumbre de leerlo? Pues nada, te destaco algunas cosas:
- Secuelas. Entre otras, aparecerán en cartelera de Sin City, Iron Man, Toy Story, Crepúsculo, Las Crónicas de Narnia o la saga más imprescindible desde El Padrino: High School Musical. Yo ya he empezado a ahorrar para verlas todas y cada una varias veces, por supuesto.
- Adaptaciones. Tendremos Tekken, Prince of Persia y Gears of War, lo que nos demuestra una vez más que el momento preferido de los guionistas de Hollywood para inspirarse es mientras juegan a la consola... y después de Tomb Ryder, Resident Evil o Street Fighter sabemos que serán candidatas al Oscar mínimo.
- Remakes, de momento no se anuncian muchos. Quizás es que
les da vergüenzalo que quieren es sorprender a la audiendia con sufalta decreatividad e imaginación. De momento parece que nos tendremos que quedar con Furia de Titanes y Alicia en el Pais de las Maravillas de Tim Burton (si aceptamos esta peli como remake, claro, que será por versiones del libro...). - Y luego ya, en la categoría que está entre el remake y la adaptación, encontramos dos pelis a partir de una serie: Smallville y El Equipo A (que vivo sin vivir en mí por verla).
- Tiana y el Sapo, el regreso de Disney a la animación tradicional después de mucho, en Wikipedia dice que se estrenó en España en Diciembre de 2009, pero yo ni me enteré. Muy raro me parece no enterarse de algo así. Rapunzel dicen que llegará a finales de año. Eso me lo creo más.
- Igualmente en Diciembre se estrenó Nine, aunque parece que nadie se enteró tampoco, no? Habrá que verla en casa, que imagino que a este paso estará al caer el DVD.Supongo que si no esta semana, la que viene, que lo mismo pasaba con La Cinta Blanca de Haneke y mira.
- De Almodóvar y La piel que habito tampoco parece que se sepa nada concreto de cómo ni cuando. Y eso también me lo creo, que estas cosas suelen llevar su tiempo.








