Ni maldición del segundo disco ni nada de nada. El segundo disco de Klaus & Kinski es perfecto.
Se quitan los complejos (si es que los tenían) de encima y entregan de nuevo un disco largo de 15 temas donde junto a su guitarreo noise característico (Ya estaba así cuando llegué, Ley y moral) meten de todo: un pasodoble (El rey del mambo y la reina de Saba), una bossanova (Deja el odio para después de comer) y teclados a cascoporro (Brilla como una estrella, Forma sentido y realidad, Eres un sinvergüenza, Luego vendrán los madremías). Hasta se atreven con el funky (Sobria y serena) y no faltan sus temas más folk (Mamá no quiero ir al trabajo, Carne de Bakunin) y sus temas lentos y etéreos que dejan para el final (Los niños muertos y la decadencia política, El fin del mundo, Desidio y el bonus track Dar cera pulir cera).
Han convertido el eclecticismo en su sello de identidad y lo sorprendente es que de nuevo, ante tanta amalgama de estilos, el disco resulta absolutamente coherente y compacto, incluso más que su primer trabajo. En la variedad está el gusto, dicen.
Mención aparte merecen las letras, donde vuelven a hacer gala de su mala leche característica y su buen hacer para ser cafres sin caer en el ridículo. Podría nombrar alguna, pero es que todas tienen algo. Me encanta este grupo, al completo, música, letras y ellos en sí, su actitud, su torpeza, su timidez, la voz de Marina, lo bien que toca Alejandro y lo muchísimo que han mejorado su directo. ¿Disco del año? Seguramente.
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Klaus & Kinsky fueron algo así como la revelación nacional del año pasado. Lo cierto es que fue escucharlos por primera vez y abandonarlos a la cuarta canción, porque tengo una especial aversión hacia los grupos españoles con voz femenina suave y "poquita cosa".
No fue hasta el desastroso concierto en la Wah Wah cuando empecé a prestarles un poco más de atención. Ya ves tú, a pesar de un concierto en el que no se les oía apenas por la mala educación del público, y en el que tampoco supieron hacer nada para meterse al público en el bolsillo, porque ya me dirás tú qué puede hacer una cantante así, que en vez de sangre tiene orxata; a pesar de aquello, decía, les di una segunda oportunidad y sin quererlo me han ido enganchando.
El disco es ecléctico, mucho, hay un poco de noise, rock, pop, un bolero, tecnopop naif... y poco a poco va entrando, vas descubriendo letras por aquí, melodías por allá, y a pesar de que catorce canciones son demasiadas y todo hubiese quedado mejor descartando algunas y haciendo un disco más compacto y digerible, al final no sabes muy bien cual dejarías y cual quitarías.
Hasta el noveno tema el disco mantiene el nivel, con buenísimas canciones como El cristo del perdón, Nunca estás a la altura, Flash-back al revés, sin desmerecer a Muerte en Plasencia o Crucifixión, la solución; y quizás sea a partir de la psicodélica y machacona Ronnie O'sullivan, cuando empieza a repetirse fórmula resultando un tanto lineal y repetitivo. Pero claro, quitar Teléfono de la esperanza es un crimen, soltando perlas en cada estrofa como "Si crees que no te puedes levantar y no quieres vivir, yo no te animo" o "Si ya no puede ser peor y te quieres matar, pues yo te ayudo, marca el número". O cómo quitar La mano de Santa Teresa de Jesús cuando dice cosas como "Me gustas más cuando me gritas que cuando callas, porque estás como ausente y le gustas a la gente" o "Yo te quiero disecar una mano y venerar tu reliquia cada noche y colocarla en un altar. Y así poderle rezar al dios de la gratitud, como Franco con la mano de Santa Teresa de Jesús". Y total... siendo Lo que no cura mata uno de esos crescendos que queda tan bien al final del disco, y Sintigo o sin ti una de esas perfectas canciones de cierre desoladoras y melancólicas...
En cuanto a la voz, al final uno supera sus aversiones, y lo cierto es que hay que reconocer que el tono le va perfecto a las canciones, sobre todo a las más noise. Total que un día tonto uno se levanta canturreando "Y cada día más que pasa todo da una vuelta más. Y cada día más que pasa todo gira un giro más..." y ya no tiene escapatoria.
