Primavera Sound 2010 · Viernes. Larga vida a Beach House
Gonzalo Fernández 1.6.10
El viernes amanecí a las 15:00 de la tarde y claro, la posibilidad de ver a Owen Pallett se esfumó mientras miraba la hora en el reloj. Una lástima, porque según he leído hubo una afluencia considerable y el concierto estuvo realmente bien.
A medida que pasaba el tiempo, también se esfumó la posibilidad de ver a Leda Tres, Holywater, Cohete, Harlem, Wild Honey, A Sunny Day in Glasgow o Hope Sandoval y tuve que sacrificar a Delco y Beast Coast, porque empecé el día con Low.

Low | Escenario Rockdelux (18:50)
La cola para entrar a l'Auditori era considerable y lo primero fue preguntarle a los de la organización que pululaban por la cola si creían que entraríamos. Dijeron que sí y que iba con retraso. Todo bien... hasta que la organización demostró ser un desastre, porque el concierto empezó antes de que entrara toda la gente de la cola, yo entre ellos. Una marranada en toda regla, porque si sabes que va a ser un concierto con gran afluencia, que incluso has puesto a la venta tickets para reservar asiento, lo lógico es que abras las puertas con más antelación (con diez minutos más hubiese bastado) y sepas que gestionar la entrada de entre 1.000 y 2.000 personas en l'Auditori lleva su tiempo. Con esto demuestraron que sólo les importan los pocos que pagaron sus 2 € extra para estar los primeros en la cola, y los demás, que se apañen buscando un sitio a oscuras y con el concierto empezado.
Pero bueno, al final sólo me perdí la primera canción de un conciertazo, sin más. Repasar The great distroyer fue un placer, sonaron perfectos, aunque tampoco es muy difícil sonar así de bien en l'Auditori y cumplieron por completo mis expectativas.

Spoon | Escenario San Miguel (20:20)
Me perdí un par de canciones por el retraso de Low, pero tampoco supuso un drama. No conseguí conectar con el directo de Britt Daniel y los suyos tanto como hace unos años en el Wintercase 2007, entre otras cosas porque su último disco no me ha enganchado apenas. Eso unido al sonido un tanto lamentable que tuvo el viernes en general el escenario San Miguel, hizo que terminase con una sensación un tanto agridulce.

Beach House | Escenario ATP (21:40)
Para mi, el mejor concierto del festival, por su calidad, su calidez y porque fue toda una sorpresa. Ten dream no ha sido uno de los discos que más he escuchado este año y no me esperaba que sonaran tan bien, tan potentes y a la vez tan contenidos, ni que el público que abarrotaba (literalmente) el escenario ATP estuviera tan entregado. Victoria Legrand hizo gala de su chorro de voz y con su dream-pop y una escenografía simple pero efectiva, consiguieron hacerme flotar en algunos temas como Norway, con gran parte del público coreándola y, sobre todo, con 10 Mile Stereo.
Eso sí, la organización pecó de poco previsora, porque la marabunta de gente fue brutal, con las gradas a reventar y gente sentada hasta en el césped, y muchos quedándose en el vial de acceso al escenario. Por suerte yo llegué a tiempo, nada más terminar Spoon, y pude situarme bien sin problemas.

Wilco | Escenario San Miguel (22:30)
De nuevo me perdí el inicio, porque salir de Beach House fue toda una odisea con escalada incluída. Y me volvió a pasar lo mismo que con Spoon, que no conecté demasiado con ellos, por el cansancio acumulado y porque el sonido fue un asco. Una lástima, porque tenía muchas ganas de verles y disfrutarles y por lo que he leído a muchos les pareció un gran concierto. Otra vez será.

Marc Almond | Escenario Ray-ban (00:05)
Las opciones a esas horas estaban entre Cold Cave, que son demasiado oscuros para mí; Shellac, demasiado guitarreros; Panda Bear, que ya había empezado y por lo que he leído, defraudó; The dallas guild, un grupo primerizo de power-pop con algunos singles por ahí; o, claramente, Marc Almond.
Nunca le he seguido de cerca excepto un par de temas más conocidos, pero fue un gran momento ver como un artista tan sumamente teatral y alejado del perfil indie-rockero del Primavera Sound, puso a bailar a todo el mundo, aunque fuera tirando del Tainted love, tan obvio como imprescindible. ¿El Primavera Sound no ha tenido este año una considerable cuota gayer, o soy yo?

Pixies | Escenario San Miguel (01:15)
Nunca he sido fan de Pixies, cuando se separaron en el 93 yo era un niñato que aún veía dibujos animados. Quizás si tuviera cinco años más, Nirvana (y Pixies por referencia) me hubieran pillado en pleno inicio de mi adolescencia, pero qué le vamos a hacer... yo a mediados de los 90 era más de britpop y del grunge me quedé con los Smashing Pumpkins y poco más.
Con esta premisa, tampoco creo que pueda ponerme a juzgar un concierto que para muchos estuvo sumamente bien. Yo lo vi un tanto distante y antes del final me marché hacia Yeasayer, para ahorrarme la marea humana que invadía la zona (estaba casi todo el mundo allí).

Yeasayer | Escenario Vice (02:30)
Yeasayer eran el hype del festival que ponía la música de fondo al anuncio en televisión del propio Primavera Sound, con el que nos han bombardeado hasta la saciedad en el último mes.
Muchos hablan de bluf y bueno... yo mal no me lo pasé, pero por la actitud que tuvieron parecían tenérselo un poco creído e ir de divos, tanto antes del concierto, en las pruebas de sonido, como durante el mismo, criticando sin saber muy bien por qué las ilustraciones de Ray-ban que decoraban el escenario, que yo me preguntaba cómo podían criticarlas con las portadas que se gastan ellos luego en sus dos discos...
En fin, actitudes aparte, sonaron bien, aunque en O.N.E deberían haber metido más caña, y dejaron Ambling Alp para el final. Sólo el tiempo les pondrá en su sitio y dirá si los hits y el relleno de sus discos trascenderán o no.
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Primavera Sound 2010 · Jueves. Allí me planté y en el Pitchfork me quedé
Gonzalo Fernández 31.5.10
¡Uff! Tenía la intención de hacer toda la crónica en una sola entrada, pero a medida que he ido escribiendo, me he dado cuenta de que iba a ser imposible, así que para que no saliera un chorizo kilométrico y muriera en el intento escribiendo esto, he decidido partirla por días. A ver si mañana hace menos calor y se puede escribir, pensar y respirar al mismo tiempo, porque hoy con escribir la crónica del jueves ya me he quedado sin neuronas.

Bis | Escenario San Miguel (18:00)
No llegamos a tiempo, porque llegamos al recinto con todo el mogollón y la cola para ponerse la pulsera y que te dieran la tarjeta de acceso era tremenda. De todas formas, por lo poco que vi y lo opinado por otros, no cumplieron y fue un concierto bastante plano. Ni con Eurodisco, que escuché ya en la tremenda cola de los tickets, parece que levantaron al personal.

The Wave Pictures | Escenario Ray-ban (19:00)
No tuvieron su mejor día, para qué negarlo. Empezaron un tanto flojos y, aunque remontaron de cara al final con los temas más carismáticos de Instant coffee baby, el recuerdo del concierto del año pasado en el FIB y, sobre todo, del que dieron en el OCCC en Valencia, pesa demasiado. De todas formas, no fue un mal concierto para abrir el Primavera Sound 2010.

The XX | Escenario Ray-ban (21:15)
Después de dar una vuelta por el mercadillo, que es sin duda el mejor mercadillo que he visto jamás en un festival, por cantidad de oferta y presencia de sellos, y de comprar Subiza a un precio razonable, llegó la hora de descubrir qué hacían en directo el trío londinense.
El concierto me gustó, aunque quedó patente que The XX no son un grupo de grandes escenarios y que el mismo concierto en l'Auditori hubiera pasado de gustarme a ser inmenso, porque no se hubiera perdido el intimismo que destilan en su disco y que necesitan también en sus directos, y porque me habría ahorrado a muchos de los que se aburrieron y se pusieron a hablar en lugar de irse a otra parte, como inteligente y respetuosamente hicieron unos pocos (que no será porque no había conciertos en otros escenarios).
Tocaron el disco prácticamente en orden y aunque así tocaron Crystalised y Islands casi al inicio, también quedaron Shelter (con un genial medley final de 9PM [Till I come] de ATB) y Basic space para el final, cerrando con una inmensa Infinity alargada en su subidón final y con un medley inicial del Smalltown boy de Bronski Beat (sí, el grupo de Jimmy Somerville, que he tenido el nombre en la punta de la lengua desde el jueves y ya podía nombrar a Boy George, Culture Club o a Conchita Piquer, que no me salía el jodido nombre). Lo dicho, un buen concierto, pero si tengo la oportunidad de verlos en sala, no la desperdiciaré.

Wild Beasts | Escenario Pitchfork (23:00)
Cada vez que pienso que me despisté y me perdí a Broken Social Scene y cuando me quise dar cuenta ya no había remedio, me dan ganas de cortarme las venas. Aunque bueno, me consolaré pensando que Broken Social Scene son un grupo de los grandes que volverán a tocar por España algún día, ¿verdad, verdad, verdad?
A pesar de todo, mi despiste no desmereció en absoluto mi impresión sobre la actuación de Wild Beasts, que desgranaron casi al completo su último disco Two dancers en poco más de 45 minutos de concierto, y demostraron que se mueven con soltura encima del escenario y que lo de la voz operística de Hayden Thorpe no es cosa del estudio y suena igual de correcta y potente en vivo, voz que en combinación con la voz más grave del bajista, Tom Fleming, les da un punto diferenciador bastante interesante, que se añade a su ya de por si personal y etéreo estilo musical.

The Big Pink | Escenario Pitchfork (00:15)
Su debut, A brief history of love, no me ha convencido demasiado y claro, los temas que no me gustaban del disco tampoco me animaron en directo, pero no les puedo negar que dieron un concierto más que correcto y muy potente, por lo que supongo (y confirmo) que a los que su debut les ha encantado al completo disfrutaron de lo lindo en el concierto. Me sorprendió también, todo hay que decirlo, la calidad del sonido en el escenario Pitchfork, nada que ver con el pastiche ruidoso que fue en 2008 cuando era el escenario CD-Drome. Y por fin entendí el porqué de su nombre cuando vi la maravillosa vestimenta de Akiko Matsuura, la batería, luciendo un increible pero cierto corsé rosa. Se merece una estatua.

Sleigh Bells | Escenario Pitchfork (01:30)
No tenía el placer de haber escuchado a esta mujer, pero vaya tela. Su mezcla de voz metalera con bases de hip-hop es perfecta en un festival cuando las fuerzas empiezan a fallar y en otros escenarios tocan dinosaurios como Pavement o Mission of Burma que tampoco has tenido tiempo de descubrir, degustar y digerir. Dudo que el disco de este dúo de Brooklin (todos vienen de allí últimamente), termine en mi estantería, pero el concierto fue rotundo y tremendamente divertido, de los que si vas con un par de copas de más, acabas dándolo todo.

Delorean | Escenario Pitchfork (02:45)
Lo intenté con Fuck Buttons, pero cuando me di cuenta de que lo suyo era cuestión de alargar los loops indefinidamente, que soltaron Surf Solar la primera y que luego empezaron con los gritos exasperantes de su primer disco, decidí volver al escenario Pitchfork a ver si me quitaba la espinita del SOS 4.8 con Delorean. Pero no.
Alguien debería hablar seriamente con Ekhi y decirle que aprenda a cantar y a controlar su voz, que no puede hacer un disco con miles de capas de voces suaves y etéreas y en directo destrozarlo todo a base de subir y variar el tono de las notas, desafinándolas y alargándolas. Y es una lástima, porque el resto suena bastante bien, y bastó que al final tocasen uno de sus desconocidos remixes instrumentales para demostrarlo.
El reducido setlist dejó mucho que desear y se centró prácticamente en su totalidad en Subiza, a excepción de Seasun, que vale que internacionalmente sea su canción insignia y que estaban en el escenario Pitchfork, pero dejarse Deli y reducir el saco de temazos a Grow, creo que es dejarse mucha tinta en el tintero. Con estas premisas, se me han terminado de ir las ganas que pudieran quedarme de verles cuando pasasen con su gira por Valencia. Aunque igual termino pensándomelo, quién sabe.

Me quedé con las ganas de ver a Moderat a las 3:30, pero después de haber dormido sólo cuatro horas, más el viaje, más el tute de conciertos que lleva ya en mi cuerpo, más el bajón de Delorean... oía a la cama gritarme desde allí. El viernes se presentaba completito y lo cierto es que Moderat tampoco ofrecían nada radicalmente distinto a lo que ofreció hace tres años Apparat con su disco Walls, y con el recuerdo del desastroso concierto que dio en el Primavera Sound de 2008, no me apetecía nada pensar en llegar hasta el escenario Vice y encontrarme con la misma cantinela que hace dos años. ¿Alguien los vio? ¿Estuvieron bien? ¿Queréis darme envidia?
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Lost, namaste
Gonzalo Fernández 24.5.10


El 22 de septiembre de 2004 un avión se estrelló en una isla del pacífico. Así empezó Lost hace casi seis años con un episodio piloto épico que difícilmente será superado jamás. Meses más tarde llegó a Fox, y luego a TVE, que empezó a emitir la serie maltratándola desde el principio, poniéndola los domingos por la tarde. Un par de meses más tarde empezó a verla el que escribe estas líneas, y desde entonces, cada jueves primero, cada miércoles después, se repetía el mismo ritual, descargando el capítulo, esperando los subtítulos en Lostzilla, y disfrutanto semana tras semana, mes tras mes, año tras año, de la que ha sido la mejor serie que haya visto jamás. Hasta hoy.

Hoy ha acabado todo y hoy era el día para poner la serie en el más alto de los altares o para decepcionarse por completo. Y aquí estoy, sumamente decepcionado.

Lost siempre ha sido una serie de personajes, por encima de misterios, experimentos, misticismo, mitología, viajes en el tiempo y realidades alternativas. Muchos llegamos y nos enganchamos por los misterios, pero nos quedamos por los personajes, por sus vidas deshechas y llenas de conflictos, enrevesadas y entrelazadas a base de casualidades, parentescos inverosímiles o cuestiones del destino.

La serie me ha gustado mucho, muchísimo, durante estos años. Capítulo tras capítulo, aunque lo único que hicieran en algunos fuera buscar una rana o intentar arrancar una furgoneta, aunque dedicaran flashbacks enteros a contarnos como Kate se casaba o Jack se hacía un tatuaje, aunque dejasen cosas sin resolver y personajes que parecían tan importantes se marchasen sin más, como Walt con sus poderes, Eko con sus creencias, Libby con sus estancias en manicomios...

Lo único que esperaba de Lost era que supieran darle un final digno a las historias de los personajes. Un final épico, apocalíptico, grandioso... pero no. Al final el único que ha tenido su final épico es Jack, que empieza como un hombre de ciencia y termina como un hombre de fe que da la vida por la isla. El resto, ahí queda. Hugo y Ben se quedan guardando la isla, como la pareja más inverosímil que podría salir de la serie. Desmond acaba inconsciente y nada más se supo. Y el resto (Claire, Kate, Sawyer, Miles, Lapidus y Richard) se marchan en el avión y adiós muy buenas.

Pero lo peor de todo no es que las historias de los pocos personajes que quedaban vivos hayan tenido este final tan descafeinado e insulso. Lo peor es que han estado mareándonos durante toda la sexta temporada con una especie de realidad alternativa que ha resultado ser un purgatorio donde todos los losties han terminado reuniéndose para partir definitivamente al más allá, y han pretendido darle dignidad al desenlace con ese truco tan manido como vergonzoso.

Y este era el gran final que tenían previsto desde el principio...
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Delorean · Metropolitan death
Gonzalo Fernández 21.5.10
Antes de hablar de Into the plateau, hay que hacer una obligada parada en este EP para entender mejor la evolución que supuso su tercer disco. Y es que el tema Metropolitan death 3 marca un antes y un después en el sonido del grupo, un tema que deja atrás casi por completo el punk-funk se adentra en la música de baile, con una guitarra con delay muy neworderera que se convertiría en marca de la casa en su siguiente trabajo.

Por otro lado, la puerta a su lado más techno y bailable se termina de abrir gracias a los cinco remixes que encontramos en la segunda parte del disco a cargo de D.A.R.Y.L., Undo & Vicknoise, DJ Coco & Bombjack, Montreal y Karlos Phazer, que van desde la electrónica más relajada de los dos primeros, al techno más clásico de los dos últimos, pasando por el remix un tanto descafeinado de DJ Coco & Bombjack.

El EP tampoco tiene un interés mayor que el de servir de paso intermedio en la evolución del grupo, con todo lo que eso supone o deja de suponer, que viendo lo que supuso luego el EP Ayrton Senna, no es poco.
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Madre amadísima · Pilar Távora
Gonzalo Fernández 20.5.10
La acción de Madre amadísima ocurre casi en su totalidad en la iglesia del pueblo de Alfredo, el encargado de vestir a la virgen del pueblo y que tiene a ésta como su única y más fiel confidente. Aprovechando que ha de vestirla para las procesiones de Semana Santa, Alfredo le relata su vida a la virgen, y a los espectadores de paso. La vida de una mariquita de pueblo y sus ires y venires entre su sufridora madre, su padre ausente y maltratador, las otras mariquitas del pueblo, su adolescencia, la mili y su madurez.

Madre amadísima es una película que se ve por militancia gay, para qué negarlo, porque en cuanto a calidad deja bastante que desear. Se nota la falta de medios, con una fotografía mediocre o una banda sonora en ocasiones sonrojante, por no hablar de la actuación de Ramón Rivero, que lleva todo el peso de la película y que de mariquita graciosa andaluza queda muy bien, pero se desinfla por completo en las escenas dramáticas, quedando incluso ridículo.

A esto hay que añadirle que el final está muy mal resuelto, alargándolo con escenas irrelevantes pretendiendo alcanzar un clímax de trascendencia que no llega ni supera al primer clímax dramático, y que terminan por cansar al espectador, cuando podría haber quedado una película sencilla y decente de haber cerrado la historia correctamente.
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The Drums · Summertime
Gonzalo Fernández 18.5.10
No se me ocurre un título más apropiado que Summertime para el EP debut de estos chicos de Brooklyn, porque si algo tiene la música que hacen, es un claro ambiente veraniego, playero, incluso californiano. La ironía es que el EP llegó pasado el verano de 2009, pero no vino mal para poder alargarlo un poco, y más teniendo en cuenta el invierno que hemos tenido.

Cuestiones anímicas aparte, el disco abre con su canción estrella Let's go surfing, pegadiza hasta decir basta y con silbidos incluidos; y a lo largo del EP hay sitio para todo, para ponerse un poco shoegazers con esos teclados de Submarine, soltar una balada de rock clásico en Down by the water, hacer algo medio punk en Saddest summer y recordar otro tanto a The cure en I felt stupid. Todo desde un punto de vista bastante minimalista, a lo The XX, pero sólo por lo minimalista, porque por lo demás no se parecen en nada.

El 7 de junio sacan su disco debut, del que ya se han escuchado dos nuevos singles: Best FriendForever and ever, amen. El primero les acerca a Vampire Weekend y el segundo recuerda bastante a The Cure o The Smiths, y me gusta mucho más, todo sea dicho. El disco también incluirá Let's go surfing y las expectativas son bastante altas. Ya veremos cómo acaba todo.

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Spotify sin publicidad a mitad de precio
Gonzalo Fernández 18.5.10


Spotify ha diversificado su oferta de productos. A partir de ahora contamos con dos nuevas modalidades: Unlimited y Open; que se unen a las ya existentes Premium y Free.

La buena noticia es que ya no es necesario que alguien te invite para registrarte, porque con la modalidad Open tienes acceso directo. La mala noticia es que sólo podrás escuchar 20 horas de música al mes.

Pero, ¿no había un atajo para registrarse como usuario Free sin necesidad de contar con una invitación? Sí, existía (https://www.spotify.com/en/get-started/), pero ha dejado de funcionar. Sin duda, esta ha sido una estrategia muy clara de Spotify, porque me niego a pensar que durante todo este tiempo no se hayan dado cuenta de ese agujero en su sistema. El caso es que ahora, para registrarte como usuario Free, y tener Spotify gratis sin el límite de 20 horas mensuales, necesitarás una invitación obligatoriamente.

Pero sin duda, la gran novedad es la tarifa Unlimited por 4,99€/mes. Con la tarifa Unlimited no puedes descargarte tus listas de reproducción, no puedes escucharlas en tu spartphone, no puedes escuchar Spotify si viajas a otros países donde no esté Spotify, ni tienes acceso a la calidad de 320 kbps de sonido. Pero entonces ¿qué hace? Pues simplemente, elimina la publicidad. Puede parecer poco, pero realmente es lo que muchos usuarios buscan y necesitan, y ahora cuentan con una tarifa por la mitad de lo que cuesta la tarifa Premium, un punto intermedio que puede animar a muchos a pasarse al modelo de pago.

Con la tarifa Unlimited tampoco podrás escuchar los lanzamientos exclusivos para usuarios Premium, si bien, es cierto que hasta ahora sólo me he encontrado con un caso de este tipo, el último disco de King of Convenience. Aunque tal vez a partir de ahora empiecen a verse más lanzamientos de discos que permanezcan en exclusiva para usuarios Premium durante cierto tiempo.

Spotify está a punto de llegar a Estados Unidos y los rumores de un servicio de música por streaming de iTunes cada vez son mayores. Quizás esta diversificación y escalonamiento de tarifas responda a esto, ya que si iTunes abre todo su catálogo a streaming, Spotify, con un catálogo más reducido, sólo podría competir con sus precios. De todas formas, rumores y especulaciones aparte, creo que estas dos nuevas tarifas son todo un acierto.
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Moderat · Moderat
Gonzalo Fernández 11.5.10
Lo primero que pensé cuando escuché este disco fue lo que se parecía a Apparat. Claro… cómo no se va a parecer, si es él. A buenas horas he ido yo a descubrir que Moderat viene de la unión de Modeselektor y Apparat.

Si a estas alturas has escuchado y te gusta Apparat y/o Modeselektor, sería extraño que este disco no te gustase, ya que tiene todos y cada de los ingredientes que caracterizan su música: paisajes sonoros y ambientes etéreos de IDM (A new error, 3 minutes of, Nasty silence, Porc #1 y Porc #2), otro tanto de dubstep (Rusty nails, Out of sight), minimal (Sea monkey), techno (Les grandes marches, No. 22), y dub o hip hop o dancehall (Slow match, Sick with it y Beatswaysick) donde se nota más la aportación de Modeselektor, ya que la aproximación a estos estilos sea quizás el único punto diferenciador entre el trabajo de Apparat y Modeselektor por separado.

Es disco incluye también (para cerrar) el remix de Rusty nails por parte de Shackleton, alejando el tema del dubstep más obvio y haciéndolo más oscuro si cabe.

En resumen, una (otra) joyita muy interesante.

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Delorean · Delorean
Gonzalo Fernández 10.5.10
Tres años después de su disco debut, Delorean volvieron con un segundo disco homónimo con el que empezaron a abrirse camino entre el público. Era la época del punk-funk y los de Zarautz se apuntaron al carro.

Yo por aquel entonces pasaba del punk-funk tanto como lo hago ahora, y los ramalazos a lo The Cure en Los muertos y a lo New Order, de nuevo por la textura de los punteados, en The nightlamps, tampoco me convencieron demasiado.

Del disco, poco más se puede decir, es simple y llanamente un disco de punk-funk con todo lo bueno que eso conlleve para algunos y todo lo malo que conlleva para mí. Por suerte, los temas de este disco, al igual que los de su disco debut, tampoco aparecen ya en sus directos, y a partir de aquí la evolución del grupo se empieza a encaminar poco a poco hacia la electrónica, porque ¿qué sentido tiene seguir haciendo punk-funk hoy en día?

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The Big Pink · A brief history of love
Gonzalo Fernández 9.5.10
No sé por qué siempre asocio a The Big Pink con The XX, quizás sea porque los debuts de ambos salieron con apenas un mes de diferencia y por comentarios en distintas webs de unos y otros he terminado uniéndolos inconscientemente. La verdad es que la música de ambos grupos poco tiene que ver, excepto en la oscuridad de su sonido, siendo más bien contrapuntos bastante distantes.

Lo que tienen The XX de minimalistas, lo tienen The Big Pink de recargados. Lo suyo podría englobarse como rock electrónico y a veces me recuerdan a Kasabian y, por regla de tres, a Primal Scream (sobre todo en la etérea Too young to love, DominosFrisk y Tonight), pero también tienen tiempo para baladas a lo The Jesus and Mary Chain (Crystal visions y Love in vain) o para ponerse shoegazers (At war with the sun).

El disco mantiene el tipo hasta Velvet, sexto tema y segundo sencillo antes de que saliera el disco, que fue presentado oficialmente con el sencillo Dominos, quizás el tema más representativo. Pero luego decae bastante con Golden pendulum, Frisk, A brief history of love y Tonight, por mucho que hayan querido reivindicarla como single, para terminar desinflado del todo con Countbackwards from ten.

Una lástima, porque el principio promete bastante.

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